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jueves, 17 de octubre de 2013

A un paso de la gloria

El Haro se quedó a un paso, a un pequeño paso, de medirse a un rival de Primera División que juega esta temporada en Europa. Su eliminación en la tercera ronda de la Copa del Rey impide a los jarreros agarrarse a un sueño que casi se convierte en realidad. Si ante el Oviedo, primera eliminatoria, los penaltis sonrieron a los blanquinegros, ayer, en el mismo escenario, El Mazo, pero con distinto rival, Algeciras, los once metros resultaron una pesadilla. Los nervios y la presión pudieron, esta vez, a los locales que no estuvieron finos en el golpeo de balón. Este sabor triste que deja la tanda de penas máximas no debe condicionar a un conjunto riojalteño que siempre, como ya hiciera en las rondas anteriores, dio la cara en aras del triunfo. Otra cosa es que los de Roberto Ochoa, ante un rival de superior categoría, fueran variando su forma de juego en función de un oponente que físicamente demostró llegar más fresco a la parte final del duelo. 

Por eso es entendible que durante la primera mitad, el Haro, al que le costó coger el ritmo que imponían los rojiblancos, se desatara cuando Breixo logró el empate en el 16'. Previamente, los andaluces parecían marcar el territorio apostando por el juego directo para una vez cogidas las segundas jugadas pisar campo ajeno. De esa manera, Ryam adelantaba a los suyos a los 14'. Podía pensarse que el cuadro local bajara los brazos, pero, cosas del destino, tuvo fortaleza para reaccionar y para cambiar la propuesta inicial, ya que de una buena acción combinativa con tiro de Dani Suárez surgió la igualada cuando Breixo cogió el rechace para poner la pelota en el fondo de la red. Era el camino y ahora, el 'shock' podía pasar factura a los visitantes. El Haro tenía que aprovechar para voltear el marcador. Con Arpón, Alberto y Aimar fajándose, eran Dani Suárez y Ander los que más pisaban área rival. Por sus botas llegaron las mejores oportunidades, aunque fue Txejo, de falta directa, el que puso el balón en el larguero a la media hora.

El Algeciras se fue recuperando y el juego, de nuevo, se trabó, entró en una espiral en la que nadie dominaba la situación, aunque lo positivo era que Javi Ríos parecía un espectador. Este hecho perjudicó a los riojanos como se puso apreciar en la segunda mitad, donde los de Manolo Sanlúcar dieron un paso adelante en sus intenciones. No se dejaron amilanar por un conjunto de Tercera y a medida que los minutos iban pasando el desgaste realizado por los jarreros pesaba en su contra. Tal fue la inercia que derivó el choque, que los de Roberto Ochoa acabaron metidos en su campo, defendiendo cada balón, eso sí, con uñas y dientes. El Algeciras estaba más cómodo y no sufría. Es más, pudo dar por finalizado el encuentro sin tiempo extra, pero un defensor local pudo despejar, sobre la línea, un balón que Andújar había elevado sobre la salida de Javi Ríos. Parecía claro que el Haro buscaba la prórroga. 

Media hora por delante de mucho desgaste. El Algeciras parecía más entero que los jarreros, los cuales trataban de asustar a la contra. El público asistente pareció entender la situación y trató de animar en lo que pudo. El asedio de los andaluces fue una constante, pero los de Roberto Ochoa estuvieron certeros en la anticipación, en las ayudas y en las labores defensivas. Además, gozaron de varios acercamientos, casi todos protagonizados por Ander para poder llevarse el duelo. Sin embargo, el partido alcanzaba los 120 minutos de juego sin que ninguno de los dos contendientes hubiera podido superar al otro. Llegaba una tanda de penaltis en la que el aspecto mental era más importante que el físico. Por de pronto, doble fallo (Alberto en el Haro) en el primero de cada equipo, lo que añadía más presión al envite. Óscar y Javi Chico anotaban para continuar con las tablas tras dos lanzamientos. Romero paró el siguiente a Ander, mientras que Mario colocaba el 1-2 en los penaltis. A Dani Suárez, héroe ante el Oviedo, la portería se le quedó pequeña y mandó el balón alto. Por su parte, Alfaro batía a Javi Ríos, no tuvo el 'ángel' del que sí gozó frente al Oviedo, para romper el sueño del Haro.

Sin embargo, y aunque la tristeza, como es lógico, se apoderó de los aficionados y jugadores, el conjunto riojalteño, cuando pasen unos meses, verá su paso por la Copa del Rey con orgullo. Debe ser consciente de que ha conseguido que toda La Rioja, independientemente del lugar, apoye a los blanquinegros a una gesta histórica en la región. Los de Roberto Ochoa se han quedado a un paso de medirse a un club que juega competición europea. Sin duda, hubiera sido la guinda a un torneo espectacular. Seguro que hay una reválida y que ahora el cuadro jarrero busca con más fuerza el ascenso a Segunda B, que no hay que olvidar es su objetivo. Por de pronto, su meta es acabar primero en el grupo riojano. Luego, ya se verá.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Ilusionante reconocimiento

Aprovechar la inercia. Lo ocurrido en El Mazo el pasado miércoles por la noche seguro que se recordará durante mucho tiempo. Que el Haro eliminara a un club histórico como el Oviedo tiene su relevancia, que los jarreros, militando en Tercera, superaran a un equipo favorito al ascenso a Segunda, demuestra la dificultad del envite. Pero más allá de eso, aunque el partido acabar en tablas (empate a cero) y se decidiera en los penaltis gracias a un sobresaliente Javi Ríos, que detuvo dos penas máximas y que durante los 120 minutos evitó que los asturianos perforaran la meta riojalteña; el enfrentamiento de ayer evidencia que el Haro obtuvo la recompensa a su trabajo.

Quizá me exceda, pero el mérito hay que dárselo a Roberto Ochoa. Un entrenador que habla en el campo, que nunca se queja de si tiene más o menos presupuesto, de si tal o cual jugador sigue, un técnico que sabe amoldarse al material humano que maneja y que trata de sacar el máximo rendimiento de cada futbolista para que entre todos sumen al colectivo, que es lo que impera. Hasta la fecha ha cumplido temporada tras temporada con lo que se le exigía, e incluso ha estado por encima. Pese a ello, algunos aficionados, excesivamente ilusionados y poco realistas, consideraban que la eliminatoria de la fase de ascenso de la campaña pasada ante el Sariñena era el anticipo para estar en Segunda B. Hasta hubo pitos para su persona. Sin embargo, Roberto Ochoa ha vuelto a demostrar su valentía siguiendo al frente del Haro, armando un equipo más compacto (han vuelto varios ex a la localidad jarrera) y colocando piezas para que el ascenso pueda estar más cerca.

Por eso, la victoria en la primera ronda de la Copa del Rey debe servir para su reconocimiento y para que todo Haro, por extensión La Rioja, disfrute de lo logrado. No hay que olvidarse que el objetivo de los blanquinegros es la liga y que el domingo pasado cedieron dos puntos ante el Villegas. Sin duda, un tropezón que provocó que ante el Oviedo el equipo saliera con ambición (también es cierto que la competición es ilusionante para los futbolistas). Pero de nada sirve mostrarla si no se da continuidad y no se cuenta con un plan. Al parecer, la intención de los locales pasaba por acogotar a su rival, por revolucionar el partido, ser más intenso y tratar de descolocar a los visitantes. Se consiguió, aunque sin que se reflejara en el marcador. La pena es que todas esas ganas fueron pesando en las piernas de los futbolistas jarreros, que, poco a poco, fueron retrocediendo en sus intenciones. 

Lo positivo es que para cuando eso ocurrió, el Oviedo apenas había pisado el área de los riojanos. Ahora eran los asturianos los que debían dar un paso adelante. Lo dieron casi sin querer. Por calidad y ritmo fueron a más, mientras que los pupilos de Roberto Ochoa optaron por esperar, robar y salir a la contra. El riesgo era que los de Carlos Granero tuvieran más cerca a Javi Ríos, lo que podía invitar a que generaran más ocasiones de gol. Sin embargo, además de ser asumible, careció de importancia dada la capacidad del guardameta para desbaratar los intentos visitantes. Pero el Haro no renunció al duelo. Con un chispeante Dani Suárez que se convirtió en un referente a la hora de montar el contragolpe, ya que de sus botas partieron las mejores opciones para evitar la prórroga. Aunque el Oviedo, más dominador y consciente de su superioridad, también pudo romper el equilibrio. Con lo que no contaban era con las manos de Javi Ríos, que ya empezaba a comerles la moral a sus rivales.

Pero dar más emoción, Dani Palacios, casi al final de los 90 minutos, vio la segunda amarilla. Se anticipaban unos 30 minutos extras en inferioridad. El Oviedo ya estaba casi volcado para evitar los penaltis, mientras que los jugadores blanquinegros aguantaban como podían para multiplicarse en tareas defensivas. Javi Ríos daba seguridad y confianza a los suyos para que el tiempo diera la sensación de que pasaba más rápido porque acabar con la portería a cero y jugarse el pase en los penaltis era lo más sensato. Así sucedió. Diego Cervero, exfutbolista de la Unión Deportiva Logroñés, y consumado especialista desde los once metros fue el primero en lanzar. Javi Ríos lo debió intimidar porque el balón no pasó la línea de gol (0-0). Alberto ponía por delante a los locales (1-0). Pardo igualaba (1-1). Liébana dejaba a los suyos por delante (2-1). Héctor Simón evitaba que el Oviedo fuera por debajo (2-2). Javi López, que había salido al terreno de juego en el 119', aumentaba la renta (3-2). Néstor Susaeta, o mejor dicho Javi Ríos, dejaba la eliminatoria encauzada al detener otro penalti (3-2). Mientras que Dani Suárez elevó las pulsaciones de la grada (4-2). Enhorabuena y a por la revancha contra el Sariñena.

P.D.: Por cierto, superar esta primera ronda da beneficios. Además de la taquilla, el Haro se ha asegurado un fijo por haber estado en la ronda inicial (hay quienes aseguran que son 16.000 euros, aunque hay otras fuentes que aumentan esa cantidad. Eso sí, ahora tendrá derecho al precio establecido por disputar la segunda ronda). Bienvenido sea.

martes, 18 de junio de 2013

Resumen Tercera (VII)

Última entrega de mi resumen de Tercera. En esta ocasión, una vez eliminados de la fase de ascenso a Segunda B, toca hablar de Haro y Varea. Ahora sólo queda un balance general, que haré mañana, con el que bajo mi punto vista han sido los futbolistas más determinantes, así como los jugadores revelaciones o destacados.

Haro: 1º, 95 puntos (100-13)

Pese a que la sensación final en el Haro puede ser la de decepción después de desperdiciar el 1-2 logrado en tierras murcianas en la segunda eliminatoria de la fase de ascenso no hay que olvidar los logros cosechados por el equipo blanquinegro durante esta temporada. Sus números están ahí por algo. Por cuarta vez en las últimas 7 temporadas llega al menos a 100 goles en liga regular (100 en 2006/07, 2011/12 y 2012/13; 101 en 2007/08). Ha obtenido su récord de puntos en una campaña, 95, por delante de los sumados en la 2006/07 (94) y en la 2011/2012 (92). Su diferencia de goles también es la mejor, 87, superior a la de 2006/07 (85) y 2011/12 (81). Incluso la actual temporada ha sido en la que menos goles ha encajado: sólo 13 tantos; una cifra mejor que en la 2006/07 (15). Además, como parece una tradición en La Rioja en los últimos tiempos ha sido el último equipo de categoría nacional en perder. Lo que le ha supuesto acabar como líder de su grupo por segunda vez en su historia (la primera fue en la 2006/07). Circunstancia que también sucedió con Oyonesa y SD Logroñés. Para acrecentar su ego, el Haro estuvo 23 jornadas seguidas (las 23 primeras) invicto y acabó la liga regular como un tiro con 12 victorias consecutivas.

Hay que tener en cuenta, es importante, que el bloque del Haro, con Roberto Ochoa al frente, en las últimas campañas ha ido perdiendo amplitud de plantilla. En este sentido, podía decirse que el técnico jarrero ha utilizado apenas 16 futbolistas toda la campaña. Javi Pérez ha sido el portero titular, aunque Javi Ríos ha gozado de oportunidades para demostrar su valía. En defensa, apenas cinco hombres: Beraza, Mikel, Pirri, Txejo y Joseba. Entre ellos han venido ocupando la zaga durante todos estos meses. En el centro del campo, Alberto y Tato han dado equilibrio al centro del campo (Arias en alguna fase de la campaña ha sido titular), dejando en los extremos a Javi López y Breixo, siendo Aimar y Edu Martín futbolistas que han solido salir desde el banquilo. En ataque, Unai y Ander se han complementado, mientras que Morales, como revulsivo, ha dado más de lo que se lo podía pedir.

Grandes números para una plantilla corta a la que quizá le ha faltado la brillantez que sí determinan sus guarismos. Pero Roberto Ochoa, desde que asumió la dirección del equipo, comprendió que para poder aspirar al ascenso hay que ser sólido en defensa. Además, ha demostrado una gran adaptabilidad, puesto que ha sabido mover sus piezas en aras de conseguir un conjunto férreo en las labores defensivas, equilibrado en la medular y letal con espacios. Ha estado siempre más cómodo cuando tenía que esperar que cuando debía dominar el partido. De ahí que su juego en El Mazo, salvo excepciones, no haya sido tan visual como a lo mejor algunos espectadores hubieran deseado. Sin embargo, a domicilio sí que ha mostrado una cara más seria, más práctica, más eficaz cara a la meta rival. Competitivo hasta el final, pese a las tres derrotas en la fase de ascenso a Segunda B ha sido un conjunto que ha echado de menos a un futbolista que asuma la responsabilidad cuando las cosas van mal, un jugador que en el campo ejerza el liderazgo para llevar a su equipo a las mejores cotas. Quizá ese futbolista se cotice y por ello el Haro no ha podido contar con él. Otro debe, por decir algo, es que en el juego defensivo a balón parado no ha sido todo lo contundente que se esperaba. Pero seguro que la campaña que viene el cuadro blanquinegro lo vuelve a intentar.

Varea: 4º, 80 puntos (94-40)

Los 48 puntos (16 victorias de 19 partidos) sumados en la segunda vuelta han permitido al Varea mejorar los registros logrados la temporada anterior (78 puntos, 93 goles a favor y 43 en contra). Desde este punto de vista, el avance de los arlequinados ha sido positivo. Incluso en la fase de ascenso, ya que superó la primera ronda (de hecho ha sido el único equipo riojano capaz de vencer una eliminatoria). Sin duda, los números de la segunda parte del campeonato obedecen casi más a un campeón de grupo que a un cuarto clasificado (ha sido el segundo mejor equipo de la segunda vuelta por detrás del Haro que ha sumado 50 puntos). Un hecho que no debe caer en el olvido y que debe servir como motivación para que el cuadro arlequinado sí aspire la próxima campaña al liderato del grupo. En principio, una de las metas de esta campaña pasaba por pelear por ese puesto. Se intuía que Haro y Alfaro iban a estar en la terna. Pero al Varea le costó encontrar la regularidad al comienzo de liga, sobre todo, cuando ejercía de local, donde sufrió dos empates seguidos ante Pradejón y Yagüe que supusieron la destitución de Iñaki Pacheco tras la 7ª jornada (4 triunfos y 3 empates era su bagaje). 

Una noticia que no pilló de sorpresa al entrenador riojano, consciente de que el presidente iba a esperar el mínimo fallo para cambiar de técnico. Emilio Remírez tomó el mando de operaciones y lo hizo cambiando de forma radical la manera de jugar del equipo: de la combinación y elaboración se pasó a un juego más físico, directo y vertical. Asimismo, algunos futbolistas abandonaron el club y otros llegaron. Al preparador navarro le costó encontrar la fórmula para que los suyos se adaptaran a lo que quería implantar. La consecuencia fueron varias derrotas como visitante (en las primeras 9 salidas el balance fue de 6 derrotas, 1 empate y 2 victorias). Parecía que el Varea se alejaba incluso de la fase de ascenso, único objetivo posible. Antes del cierre de incorporaciones del mercado de invierno Rubén Pérez regresaba al Varea (17 goles en la segunda vuelta). Una decisión acertada. Es como si el futbolista de Miranda hubiera supuesto una motivación extra para los intereses de los logroñeses. Si el Varea quería llegar al 'play off' necesitaba una racha espectacular de resultados.

Para ello, Remírez apostó por un once en el que apenas hubo variaciones, salvo lesión o sanción. La confianza del grupo fue aumentando a medida que llegaban los triunfos. Carmelo Sota, Rubén Pérez, Chimbo, Efrén y Borja (los dos últimos desequilibrando desde los extremos) destacaban en la faceta ofensiva, mientras que la zaga se mostraba más consistente y regular gracias a la pericia de Reinares y Aguinaga en el centro de la zaga, dejando a Asier y Rocha en los laterales. En el centro del campo, Maño recuperaba una buena versión para dominar su parcela, mientras que Miguel, Nacho Elías y Urko (este último incluso se ganó la titularidad en la fase de ascenso) permitían dar descanso a los más habituales. Ahora todo parecía ir sobre ruedas. Cada llegada al área rival era una ocasión de gol. Había confianza y el equipo creía en sus posibilidades. Ni el 0-4 ante el Haro fue un impedimento para que el Varea lograra su objetivo. Se metió entre los cuatro primeros, superó al Novelda (1-3) cuando todo parecía perdido (1-2 en el Municipal de Varea) y se mantuvo con opciones ante el Laudio hasta los últimos minutos de la vuelta (0-2 en la ida y 1-1 en Llodio).

lunes, 17 de junio de 2013

Sin ascensos a Segunda B

Varea y Haro cierran la temporada. Lo hacen, quizá, antes de lo que hubieran deseado, quedándose a las puertas de la última eliminatoria de la fase de ascenso a Segunda B. Pero con justicia. mientras que los arlequinados buscaron otra nueva hombrada en Llodio tras el 0-2 de la ida, los jarreros no supieron administrar la ventaja conseguida en tierras murcianas (1-2). Si los de Emilio Remírez tuvieron la fortuna de adelantarse e incluso soñar con la prórroga, los de Roberto Ochoa, presa de muchas cosas, pero de ninguna positiva, fueron acumulando mazazos hasta que Pirri forzó una prórroga esperanzadora. Nada más lejos de la realidad porque el Mar Menor, con todo perdido, nubló a los blanquinegros, incapaces de asumir la renta.

Laudio-Varea: 1-1 (3-1)

Efrén en el 69' hizo creer al Varea. 0-1, más de 20 minutos por delante y sólo un gol para forzar la prórroga. Lo vivido en los 160 minutos anteriores parecía no importar. Que el Laudio hubiera demostrado ser superior, dominar los dos partidos y generar ocasiones, entre otras, pasaba a un segundo plano. Que Rubén García fuera uno de los culpables de que los arlequinados siguieran con opciones también se olvidó. Con un increíble 0-1 ante un rival más hecho y con posibilidades. Curioso esto del fútbol. Y el Varea lo intentó, a su manera, con empuje, con balones largos, tratando de exprimir cada jugada a balón parado... que no fuera por ellos. Sin embargo, en honor a la verdad el Laudio ha sido justo vencedor de la eliminatoria. Si en el Municipal dejó una sensación de bloque superior en Ellakuri continuó evidenciando su favoritismo. Lo hizo pisando área rival, poniendo en aprietos a Rubén García y mereciendo el premio del gol. Y eso que Ramón Castelo dio descanso a algunos de sus mejores jugadores. Sin embargo, Galder, como sucedió en la ida, fue un tormento para los centrales visitantes. Pese a ello, el Varea aguantaba las embestidas locales o mejor dicho su portero desquiciaba a los rojiblancos. Se llegaba al descanso con la sensación de que mucho tenía que cambiar el choque.

El comienzo del segundo tiempo fue una continuidad: el Varea dominado en su campo a la espera de una conexión letal, como la vivida en el primer tiempo que acabó con un tiro de Sota que sacó sobre la línea Gaizka Bergara. Poco más podía, o le dejaba hacer el Laudio. Pero hubo un resquicio cuando Efrén, en un barullo dentro del área, estuvo más listo que el resto y empujó el balón al fondo de la red. Quizá sin merecerlo, pero el 0-1 subía y animaba a los visitantes. Sólo había que marcar por segunda vez. Fueron minutos en los que los logroñeses buscaron el tanto, aunque sin finalizar las jugadas. Los riesgos asumidos eran grandes y a la contra el Laudio podía sentenciar. Y lo hizo, ya en el tiempo de descuento por mediación de Tyson. Pese al empate y la eliminación en la segunda ronda, sin duda el Varea ha dado la cara en este 'play off', más allá de los resultados cosechados.

Haro-Mar Menor: 1-3 (3-4)

La situación parecía inmejorable para pasar de ronda, pero el Haro se acordará, bastante, de la primera parte en tierras murcianas. Ahí se empezó a gestar, casi sin quererlo, la derrota en El Mazo. En El Pitín, los de Roberto Ochoa pudieron sentenciar, tuvieron el 0-3, antes de que el Mar Menor recortara al filo del descanso. Ese gol cambió la eliminatoria, dio alas a los murcianos e hizo más pequeños a los blanquinegros. Los riojanos salieron temerosos ante su afición, sabedores de que la ventaja podía ser suficiente, pero con la sensación de miedo en el cuerpo. Era como si los jarreros, desde el pitido inicial, ya estuvieran pensando en administrar el 1-2. Mal asunto. Pero se puso el panorama cunado Emilio, a los 7', adelantaba a los murcianos. Lo peor que le podía suceder al cuadro riojano. Ahora pensaba en exceso, la cabeza, confundida, iba a muchas revoluciones y no dejaba actuar al cuerpo, que se dejaba llevar. La consecuencia fue que el Haro parecía ausente, sin identidad, excesivamente previsible en ataque (apenas existió) y dubitativo en las tareas defensivas. Ver tres pases seguidos en los locales parecía un imposible y el equipo de Paco García, ordenado y con las ideas claras, apretaba en busca del error. El descanso vino bien a los blanquinegros. Había que reorganizarse, aunque lo más importante era expulsar los nervios y la ansiedad. Emilio, por si acaso, hacía mella con el segundo tanto personal al poco de empezar el segundo tiempo. Nuevo escenario. Más de media hora por delante y el Haro, por primera vez iba por detrás en el marcador global. Los miedos debían desaparecer porque peor era difícil hacerlo. Sólo se podía mejorar. 

No fue fácil encontrar el camino porque los locales estaban muy atascado, demasiado. La confianza estaba del lado del Mar Menor, confiado en sus posibilidades y conscientes de la oportunidad que tenía. El tanto de Pirri tras una acción de estrategia en el 89' volvía a dar un vuelco. El 1-2 obligaba a la prórroga. 30' de esperanza para ver a un Haro diferente, más intenso y convencido de sus opciones. Pero no fue el caso. Álvaro colocaba el 1-3 y hacía prácticamente imposible que el Haro estuviera hoy en el bombo. Veinte minutos en los que el conjunto blanquinegro evidenció sus carencias cuando tiene que dominar y generar ocasiones de gol en juego estático. Algo que, sin embargo, no ha sido nuevo esta temporada, pero que ante equipos de menor calidad se lograba casi por perseverancia. Sin duda, tras el 1-2 de la ida, la decepción en los aficionados jarreros fue evidente. Tanto que hasta hubo pitos (también aplausos), algo inmerecidos pese a que la sensación fuera de haber tirado la eliminatoria. Hay que quedarse con el rendimiento global del equipo y con las cosas positivas. De la negativas, seguro que se aprende.

sábado, 15 de junio de 2013

Previas 15 y 16 junio

El Varea y el Haro afrontan la vuelta de la segunda eliminatoria de la fase de ascenso a Segunda B con diferentes marcadores y perspectivas. Mientras que los arlequinados deben remontar un 0-2 en Llodio ante un rival que mostró ser superior en la ida, los jarreros tienen la oportunidad de rematar la faena realizada ante el Mar Menor en tierras murcianas (1-2) ante su público. Los logroñeses apelan al espíritu de Novelda (remontaron el 1-2 de la ida venciendo 1-3 a domicilio), mientras que lo riojalteños, sin confianzas, lo van a dar todo para estar en la ronda final.

Sábado 15 de junio

Lauido-Varea (Ellakuri, 18.00)

El 0-2 de la ida obliga a una machada al Varea. Los arlequinados, cuando nadie daba un duro por ellos, ya fueron capaces de aprovechar sus oportunidades y de ser letales de cara al marco rival en Novelda. En tierras valencianos fueron sólidos en defensa y tuvieron la chispa necesaria para mostrar un ataque contundente en el remate. A ello debe apelar esta tarde para meterse en la última ronda de la fase de ascenso a Segunda B. De partida, en Ellakuri, el cuadro riojano deberá salir con una mentalidad más ambiciosa, o mejor dicho, menos temerosa que la del domingo pasado. El Laudio evidenció en el Municipal que es un bloque superior, que sabe llevar el control del partido y que tiene calidad en los metros finales para romper un choque. La confianza ganada en La Rioja puede derivar en relajación, aunque puede ser más un deseo que una realidad. Sin embargo, el Varea debe apelar a dañar la moral de los alaveses. Los riojanos, para estar vivos en la eliminatoria, tienen que ser más intensos, ser más agresivos en la presión y no dejar que su rival mueva el balón con comodidad. La efectividad también cuenta y un gol en los compases iniciales de los visitantes puede ser importante para albergar esperanzas de éxito. Como ya sucediera contra el Novelda, la ronda ya está perdida, así que no hay nada que temer. Momento para que cada futbolista, sin presión, saque lo mejor de sí mismo. Ojalá que Carmelo Sota, al que se leve algo ansioso cara a puerta, logre desatascarse. Ojalá que Chimbo, intermitente en la ida, guíe a su equipo al éxito. Ojalá que Reinares y Aguinaga, irregulares en la ida, aporten la seguridad a sus compañeros. Ojalá que Asier y Rocha no sufran tanto en defensa y puedan permitirse alguna alegría en ataque. Ojalá que Maño tenga esa pausa necesaria para dar buenos pases y no errar tanttos como en la ida. La baja de Rubén Pérez es importante, pero seguro que Emilio Remírez tiene preparada la fórmula para buscar la victoria en Llodio. Alternativas maneja: dejar a Chimbo con libertad en el enganche o poner a Zabala de segundo delantero son algunas, pero hay más. El objetivo, en todo caso, pasa por ser competitivo y pelear con dignidad.

Domingo 16 de junio

Haro-Mar Menor (El Mazo, 19.00)

El 1-2 de la ida invita al optimismo. El Haro trajo de tierras murcianas un buen resultado que pudo ser mejor, aunque también peor. Sin confianzas y asumiendo que los jarreros tienen que fijarse en la primera media hora del partido de hace una semana para encarar la vuelta convencidos del éxito. Los riojanos aprovecharon los compases iniciales para presentar sus credenciales, poner nerviosos a su rival y encarrilar la eliminatoria. Pero los blanquinegros, tras encajar un gol al filo del descanso, comprobaron que el Mar Menor sabe competir pese a que el marcador le sea adverso, que es un bloque que aprieta si hay necesidad y que crea ocasiones. Además, acuden a El Mazo con mucho que ganar y poco que perder. El Haro debe ser  consciente de eso y tiene que saber llevarlo a su terreno. Aunque sea inevitable pensar en que es una eliminatoria de 180 minutos, los de Roberto Ochoa tienen que encontrar la manera de centrarse en estos 90 minutos como si fueran uno y con el 0-0 en el marcador. Si el futbolista, aunque sea inconscientemente, elucubra con la renta obtenida puede que haya un problema porque tenderá a dejarse llevar, a estar tranquilo si el resultado acompaña, a ser conformista en determinados momentos... es como si el 1-2 fuera una losa más que un trampolín en su confianza. Porque si por un casual, el Mar Menor se pone 0-1 la mente del jugador puede empezar a confundir los conceptos y cambiar el chip en unos minutos es complicado. De ahí, que el Haro deba estar convencido de sus posibilidades y olvidarse de lo sucedido en Pitín (que le sirva como referencia) para saltar a El Mazo con la mente puesta en ganar el partido. Además, el Mar Menor, obligado, tiene que mostrar una cara ambiciosa, osada y arriesgada que puede favorecer a los intereses jarreros tras el robo de balón. Circunstancias que también hay que aprovechar. En definitiva, los blanquinegros tienen argumentos para estar presentes en la ronda final de la fase de ascenso a Segunda B, ahora sólo queda plasmarlo sobre el campo.

lunes, 10 de junio de 2013

Una de cal y otra de arena

Segunda eliminatoria de la fase de ascenso a Segunda B y sensación agridulce para los dos representantes riojanos. Por un lado, el Haro logró una importante victoria en tierras murcianas. Un triunfo trabajado que al cuarto de hora parecía encarrilar la serie, pero en el que los jarreros tuvieron que esforzarse, además de saber sufrir, para que el Mar Menor no empatara en los minutos finales. El 1-2 es bueno. Por otra parte, el Varea, temeroso de inicio, lo tiene realmente complicado para continuar después de caer 0-2 ante un Laudio serio, ordenado y muy superior.

Mar Menor-Haro: 1-2

Mientras que el Haro demostró desde el pitido inicial que la eliminatoria contra el Sariñena ya es historia, el Mar Menor acusó los nervios de medirse ante su público. Circunstancia que aprovecharon los jarreros para tratar de romper el duelo con dos goles en apenas 15 minutos. Alberto, tras pase de Unai, anotaba a los 2' desde dentro del área, mientras que Tato aprovechaba un mal despeje del portero Serna para poner el 0-2 a los 14'. Un comienzo soñado para los hombres de Roberto Ochoa. Los locales estaban tocados, dubitativo en defensa e impotentes en ataque. Los jarreros quisieron hacer más daño y pudieron ampliar la renta, pero Unai no estuvo fino en el remate final. Ya en los minutos finales de la primera mitad, el Mar Menor, que se la tuvo que jugar con una defensa adelantada, con el peligro que conlleva, trató de acercarse a Javi Ríos. Y casi en la primera llegada con peligro tuvo premio cuando Emilio batía al meta riojano. El 1-2 al descanso era engañoso y corto para los méritos de los visitantes.

Además, ese tanto podía animar a los locales a resarcirse de un mal primer período. Así fue. El Mar Menor, ahora más convencido, quiso apretar, empujar a un rival que supo mantenerse y que no se relajó. Hubiera sido fatal para sus intereses. Los de Paco García, más activos con los cambios realizados, tiraban de orgullo, mientras que los de Roberto Ochoa se concentraron en defender como un bloque. Para desgracia local y fortuna visitante la figura de Javi Ríos se hizo grande con varias intervenciones de mérito, como varias paradas a tiros de Jaime o Juanfran. A la contra, como era de esperar, los blanquinegros también pudieron marcar, pero la eficacia mostrada en el primer cuarto de hora desapareció. Con sufrimiento, pidiendo la hora, pero con el 1-2 en el marcador, el Haro acude a la vuelta (domingo a las 19.00 horas en El Mazo) con la sensación de que puede estar en la ronda final. Eso sí, no vale relajarse. 

Varea-Laudio: 0-2

Desde el primer minuto se vio qué equipo era superior, quién salía dispuesto a marcar el ritmo y a imponer su estilo. El Laudio tenía la pelota y el Varea, metido en su campo, mostraba dificultades para dar dos pases seguidos. Los alaveses, muy bien posicionados, sabedores de su superioridad fueron jugando sus bazas. Cuatro defensas prácticamante fijos y Degre que se colocaba por delante para dar equilibrio al equipo. Salcedo y Del Álamo en los costados, con Casado, con plena libertad, igual que Germán Beltrán, que tan pronto estaba detrás del punta como se dejaba caer por un extremo. Movilidad, ideas claras, verticalidad, paredes, desborde... Los laterales arlequinados, Asier y Rocha, sufrían, mientras que Reinares y Aguinaga no podían frenar a Galder, un ariete a la vieja usanza, ni a Germán Beltrán que, entre líneas, hacía mucho daño. Por si fuera poco, Casado entraba y salía, mientras que Maño y Urko no sabían si seguirlo, dejarlo pasar o qué hacer. 

Era cuestión de tiempo que el Laudio marcara. Beltrán ponía desde la izquierda la pelota para que Casado, entrando en segunda línea, dejara, de primeras, a Galder, que enganchó un gran tiro que se coló en la meta de Rubén García. Los de Emilio Remírez, agazapados, parecían conformarse, dejaban tocar con comodidad a los visitantes, que dosifican esfuerzos y trataban de controlar la situación sin cometer errores. El Varea, cuando podía, se limitaba a balones largos hacia Sota, Rubén Pérez o Borja. Por suerte, pasada la media hora parecía que los locales empezaban a cogerle el aire al partido. Una par de conducciones de Chimbo, una acción individual de Sota y un par de centros de Rocha enseñaban otra cosa del Varea. Si el duelo se enredaba, había idas y venidas, los arlequinados podían cambiar el signo del choque. Aunque esto conlleva sus riesgos. El Laudio, fiel, quiso tener el balón, moverlo con paciencia, buscando la mejor opción. Cuando llegaban a tres cuarto de campo había un cambio de ritmo y de velocidad en el juego, es decir, querían llegar a la portería contraria. Así vino el segundo tanto, centro de Germán Beltrán desde la derecha y Asier, en su intento de despeje, introducía el esférico en la portería. 0-2 al filo del descanso. Mazazo.

Remírez movió el banquillo. Borja y Urko dejaban paso a Efrén y Zabala. El primer estuvo muy activo en los compases iniciales de la segunda mitad con un par de internadas que, por lo menos, transmitían peligro sobre José Carlos. Mientras que el segundo, batallador y con movilidad, también quiso ser protagonista. De hecho, tuvo una gran oportunidad para recortar distancias, pero su remate, forzado, se topó con el meta del Laudio. Previamente, Maño, en una falta lateral, se anticipó a José Carlos, pero su remate se marchó fuera. El Varea insistía en el juego directo y ahora parecía que en las segundas jugadas los locales estaban más activos. Pese a ello, el Laudio trataba de sentenciar. Sabía que si el duelo era un toma y daca, el Varea podía tener opciones, así que todos los intentos visitantes pasaban por dormir el juego. Algo que ccombinaban con acciones rápidas y verticales para marcar algún gol más. El central Bergara, prácticamente se anticipó en todas las acciones a su par, se incorporó por el perfil zurdo y a punto estuvo, en jugada personal, de colocar el tercero. Carreño, con un tiro frontal, también pudo ampliar la renta. O incluso Salcedo, con  un tiro cruzado que detuvo Rubén García.

Por si fuera poco, Rubén Pérez vio la tarjeta roja, excesiva. El árbitro navarro, que permitió el contacto durante todo el choque, ya había dado muestras con anterioridad de que no estaba fino cuando amonestó a Chimbo por una entrada que había realizado Asier. Sin embargo, no influyó en el marcador. El 0-2 incluso puede quedarse corto para los méritos de unos y de otros. Pese a ello, el Varea pudo acudir a Ellakuri con un mejor parcial. Mucho tiene que cambiar en el partido de vuelta para que los arlequinados vuelvan a repetir la machada realizada contra el Novelda.

sábado, 8 de junio de 2013

Previas 9 junio

Qué mejor manera de celebrar del Día de La Rioja que con dos victorias de los equipos riojanos que todavía siguen vivos en la fase de ascenso a Segunda B. El Varea recibe al campeón del grupo vasco, Laudio, mientras que el Haro juega en tierras murcianas ante un Mar Menor que pretende dar el salto de categoría.

Varea-Laudio (Municipal, 12.00)

El Varea ya tiene el premio, mientras que la presión queda para el Laudio. Eso no quiere decir que los arlequinados ya hayan dicho su última palabra. Ni mucho menos. Con el potencial ofensivo que asesora tiene capacidad para seguir haciendo camino en esta larga fase de ascenso a Segunda B. Ante el Novelda, en tierras valencianas, el bloque dirigido por Emilio Remírez evidenció que desde la defensa se ganan las eliminatorias: solidez y confianza como pilares. El ataque, en el conjunto riojano, sale casi por inercia. La calidad, velocidad y desborde de Carmelo Sota; el trabajo y el remate de Rubén Pérez; la técnica y visión de Chimbo; el desequilibrio y la agudeza para anticiparse de Borja. Han sido cuatro ejemplos de los recursos de los logroñeses. Pero no son los únicos: peligro a balón parado (donde emergen las figuras de Maño o Aguinaga), llegada por banda izquierda desde el lateral con Rocha... Son fundamentos casi innatos que ha venido poniendo en práctica, partido tras partido, este Varea durante la segunda vuelta. De ahí sus números. Por si fuera poco, la autoestima adquirida tras vencer al Novelda se ha multiplicado, por lo que al Laudio sólo hay que tenerle respeto, nunca miedo.

El campeón del grupo vasco acude a la cita tras perder la eliminatoria anterior ante el Racing de Ferrol. Los rojiblancos, por lo tanto, llegan con la sensación de no poder fallar en esta segunda oportunidad. Son favoritos y eso puede pesarles. Aun así, lo normal es que esa presión no afecte a un bloque experimentado, consciente de sus armas y sus virtudes. Contundencia defensiva, disciplina en la retaguardia, ir a cada balón dividido como si fuera el último y agresividad como puntos de apoyo de su defensa. Acciones de estrategia, rápidos contragolpes y movilidad de sus hombres ofensivos como fundamentos para atacar, además del empuje del bloque. Por lo tanto, no dejarse intimidar y no ceder terreno pueden ser claves en esta primera parte de la eliminatoria, cuyo objetivo debe ser llegar con opciones a Ellakuri, a poder ser sin encajar ningún gol. El resto hay que verlo sobre el campo.

Mar Menor-Haro (Pitín, 12.00)

Pasado el mal trago llega el momento de recuperarse. Después de dos derrotas seguidas por la mínima en las que el cuadro blanquinegro no ha conseguido marcar, los de Roberto Ochoa, seguro, que quieren que llegue cuanto antes el partido. Lo desean porque quieren olvidar lo sucedido los dos anteriores fines de semana y la mejor manera de conseguirlo es demostrando sobre el terreno de juego de lo que es capaz este Haro. Las cifras marcadas por los jarreros durante la liga ya no son referencia, ya no son intimidatorias para el Mar Menor. Los murcianos se basarán en el rendimiento ante el Sariñena para poder superar la eliminatoria. Casi mejor, porque los riojanos no ofrecieron su mejor versión. Hay margen de mejora y a eso tiene que apelar un grupo ilusionado con seguir con opciones de ascenso. El ejemplo del Sariñena tiene que servir para aprender. Los oscenses, en el choque de ida, evidenciaron tablas para las rondas decisivas. Llega la hora de ver si el Haro tiene esa capacidad de adaptación.

El Mar Menor asume que la eliminatoria será equilibrado y que se puede decidir por pequeños detalles. Habrá respeto y seguro que los murcianos no salen en tromba para sentenciar en la ida, guardarán sus espaldas. Tendrán máxima concentración para evitar que se repita lo sucedido ante el Estrella, cuando encajaron dos tantos, uno en cada partido, a balón parado. Un dato positivo para los jarreros, reciben goles. En este sentido, el cuadro de Roberto Ochoa tendrá que aprovechar las fases de juego en las que los murcianos parecen irse, como aconteció en ambos duelos ante el conjunto canario. Esas dudas de los locales hay que saber provocarlas. El Haro, aparentemente, llegaba en un gran momento a este sprint final, pero los dos mazazos ante el Sariñena han podido mermar la moral. Pero si físicamente el grupo demuestra estar entero, el aspecto mental acompañará. Es, por lo tanto, muy importante no encajar en los primeros minutos, saber sufrir cuando el contrario presione para ir sumando en confianza poco a poco, con el transcurso de los minutos. Lo ideal sería poder marcar.