Mostrando entradas con la etiqueta trabajo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trabajo. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de marzo de 2014

Reflexión y trabajo

Fin de semana duro para los dos equipos riojanos de Segunda B. Si la Sociedad Deportiva Logroñés caía el sábado en San Lázaro por 3-0 frente al Compostela y acababa el día en puesto de promoción, el domingo la Unión Deportiva Logroñés cerraba una jornada negra cediendo en Las Gaunas ante el Caudal merced a dos penaltis en los últimos 12 minutos (1-2). Se podía hablar sobre los arbitrajes, principalmente en el duelo vivido ayer en Logroño, como hizo su entrenador Raúl Llona, al que señaló como culpable de la derrota de los suyos (quizá está en el papel y no se le puede reprochar nada), pero lo único que lleva es a tirar balones fuera. Es mejor, por el bien del equipo, centrarse en lo que está en sus control, su rendimiento, su trabajo, su actitud, su esfuerzo, para no ampararse en dos penaltis, quizá consecuencia del juego de los blanquirrojos.

Porque esta UDL la han cambiado. Que si el estado físico no es el mismo, cierto que falta frescura, por lo general, en las piernas de algunos futbolistas; que si a los blanquirrojos les ha invadido cierto miedo a ganar cuando se ponen por delante en el marcador; que si ahora los riojanos ya no son tan generosos en la presión asfixiante en la medular; que si, como casi siempre, no acaban de sentenciar los encuentros cuando gozan de oportunidades; que si ceden la iniciativa al rival, cuando vas 1-0 ganando en tu casa, corres el riesgo de que el oponente se crezca, te meta en tu campo, y merodee el área, como sucedió ayer. En todos estos aspectos dudo mucho que el colegiado del partido influya. Esto, y muchas cosas más, es en lo que debe reflexionar la plantilla blanquirroja. Para evolucionar hay que exigirse más, ser autocrítico, buscar los verdaderos problemas que impiden esa progresión y no ampararse en aspectos secundarios. Es una opinión.

Porque el choque de la UDL contra el Caudal se manejó dentro de la ambigüedad hasta que Herreros remató de cabeza un córner sacado por Javi Rodríguez (gol similar al marcado siete días antes por Iriarte ante el Tropezón). 54 minutos en los que los blanquirrojos parecía como que querían llevar la iniciativa, mandar, imponer su estilo... pero en los que los de Raúl Llona mostraron una actitud tibia: la presión de la que han hecho gala esta temporada, ya olvidada en fechas recientes, no fue tal; la elaboración era menor en aras de un mayor pragmatismo; y sólo la banda izquierda estaba realmente 'enchufada' con un Sergio Martínez que recuperó sus subidas por banda y con un Javi Rodríguez que hacía daño por el extremo para asistir a sus compañeros. Goñi, al menos, llegaba en segunda línea, mientras que Ibai, intermitente, entraba y desaparecía. De Jaime Moreno mejor no hablar, porque salvo un recorte dentro del área apenas pudo con un Armando más decidido a subir al ataque. Mientras que Íñigo Rodríguez, de nuevo como titular, realizó un trabajo oscuro, alabado por su técnico, pero poco productivo.

Enfrente estaba un Caudal muy necesitado. Una derrota le dejaba con pie y medio en Tercera. Los de Tomé lo sabían y, con precauciones y ante la permisividad local, fueron creyendo en sus posibilidades. Lo tenían claro porque cada vez que se acercaban al área tiraban a portería. Las combinaciones entre líneas de Jorge y Javi Sánchez hacían daño, la movilidad de Rober y las llegadas de Armando, desde el lateral zurdo, envalentonaban a un Caudal que buscaba a Miguel, que en el primer tiempo intervino con acierto con una buena parada tras un tiro seco de Rober desde fuera del área. Las alternativas, las mejores ocasiones locales llegaron (siempre por el costado izquierdo) cuando podían correr con espacios, propiciaban que no hubiera un equipo superior a otro. Si a los riojanos les faltaba ambicionar el gol, a los asturianos el empate les servía de momento. Tras el descanso se vio a una UDL más decidida. Quizá más directa, pero por lo menos ahora metía a su contrincante en su campo. Con varios saques de esquina estuvo cerca de Javi Díaz. Tanto que Herreros adelantó a los suyos tras un buen remate de cabeza.

Sin embargo, el gol propició que los riojanos temieran el empate. En vez de tomar las riendas y tratar de noquear al Caudal prefirieron esperar, ceder el testigo, echar un poco más atrás la presión (salvo puntuales ocasiones). Las presencias de Nando (cuando entra al campo en las segundas parte le cuesta encontrar el sitio) y Barrón intuían el nuevo planteamiento. Más fuerza en la medular para aprovechar la velocidad de Barrón como punta de lanza ante los presumibles ataques de los asturiano. La intención era buena porque el Caudal debía arriesgar, buscar a Miguel y olvidarse tanto de su portería. Como idea, Raúl Llona leyó bien cómo se quedaba el partido. Sin embargo, cuando permites que tu rival, aunque sea por inercia, con balones largos, con faltas y córners, corres el riesgo de que sucedan cosas cerca de tu área. Cierto que Barrón, a 20 minutos del final, pudo matar el choque. Una acertada presión provocó que Jorge cediera atrás el balón sin percatarse que se la daba a Barrón, que encaró a Javi Díaz. El meta aguantó con tino, mientras que el blanquirrojo quiso ajustar tanto, que el portero metió el pie derecho para salvar a su equipo. Ahí estuvo la victoria local. De haber llegado el 2-0, toda la polémica del final, probablemente, no hubiera existido. 

El Caudal, con un activo y determinante Rojas sobre el campo, insistía. Apenas generaba peligro, una volea de Rojas que desvío Miguel, pero pisaba campo riojano con frecuencia. Así se llegaba al minuto 77 cuando Rojas y Sergio Martínez forcejeaban por un balón. El delantero mete el cuerpo, el lateral saca la mano... y penalti. Las dudas recaen sobre si hay empujón previo y si la mano es dentro o fuera del área. Las constantes protestas provocaron que Raúl Llona fuera expulsado, mientras que Jorge, engañando a Miguel, colocaba las tablas. El ambiente estaba revuelto y la UDL estaba descentrada. Quería llegar, pero estaba colapsada, ansiosa, más pendiente de protestar y dándole vueltas a la acción del empate que de pensar en cómo podía recuperar el signo del triunfo. Todo lo contrario que el Caudal, más sereno. Así fue como Jorge tiró a portería, minuto 84, y se encontró con la mano de Herreros. Otro penalti. Nacho Fernández, exblanquirrojo, lanzaba blandito para que Miguel rechazara. Con lo que los riojanos no contaban fue con la determinación de Rojas, se anticipó en el rechace a su par, para tirarse en plancha, rematar de cabeza y darle el triunfo a los suyos.

Sea como fuera, el caso es que el Caudal sacó petróleo de Las Gaunas y sumó tres puntos que le dan la vida para acercarse a la permanencia, pese a que continúa penúltimo, mientras que la UDL desperdició una gran oportunidad para ganar en tranquilidad y afianzarse en mitad de la tabla, con distancia prudencial respecto a la zona peligrosa. Sólo queda pensar en encontrar soluciones a las dudas que presenta el cuadro blanquirrojos, trabajar y exigirse más sobre el campo.

Por su parte, la SD Logroñés, por circunstancias o no, sólo pudo presentar batalla durante los 11 minutos iniciales. A partir de ahí, entre goles y expulsiones los blanquirrojos bastante hicieron con fajarse, sin recompensa, ante un rival que se mostró superior. El Compostela se adueñó de la pelota, cosa sabida antes de comenzar el duelo, mientras que a los blanquirrojos no les importó. De hecho, los gallegos abusaban del pase horizontal porque los visitantes no dejaban huecos. Es decir, el choque estaba en lo que quería el cuadro de Agustín Abadía. Sin embargo, un despiste en una segunda jugada tras una falta, tanto de Fontdevilla, y un posterior penalti, gol de Joselu, que supuso la expulsión de Gonzalo (minuto 13) variaron el devenir del encuentro. Con el juvenil Ricardo Osés debutando en la categoría, con una SDL en inferioridad numérica y con un 2-0 en contra cuando aún restaban más de 75 minutos para el final. El panorama era desolador y prácticamente imposible de levantar.

Pero la SDL, con entereza, mantuvo la compostura, apostó por evitar encajar más goles, al menos de inmediato, para ir poco a poco ganando en confianza. Con paciencia, sin precipitarse, los riojanos fueron asentándose pese a la dificultad de la empresa. Con Olavarrieta como punta de ataque trataron de hacer daño, aunque en una de las pocas opciones que tuvo su tiro se fue escorado. El Compostela no se relajaba y buscaba el tercero, pero el entramado defensivo de los visitantes funcionaba para impedir ocasiones claras a los locales. En la segunda mitad, el decorado no varió un ápice. Los de Fredi continuaron pisando campo rival, cercando al meta juvenil y buscando ampliar su renta. Los riojanos, en vez de tirar el partido y pensar en el próximo domingo, optaron por trabajar, competir dentro de sus posibilidades, y confiar en que el final del encuentro llegara cuanto antes. Pese a los intentos de los riojanos, Yahvé puso el tercero. Y eso que Olavarrieta, lesionado, dejaba, previamente, su sitio a Javi Torres.

El Compostela tampoco quiso hacer más sangre y con el duelo decidido dosificó esfuerzos ante una SDL voluntariosa que no bajó los brazos. Pese a ello, el 3-0, la expulsión de Gonzalo y la lesión de Olavarrieta son motivos para que los riojanos vinieran cabizbajos de tierras gallegas. Pero sin duda lo más preocupante es que el equipo ha caído al puesto de promoción y que el Coruxo, en descenso y con dos partidos menos, está a 2 puntos, mientras que el Caudal, en descenso y con un choque menos, aparece a 3. Lo positivo, el debut del juvenil Ricardo Osés y que el choque frente al Celta B (con 1 punto más que los blanquirrojos) es la primera final para los pupilos de Agustín Abadía, que afrontan un último tercio de liga complicado en el que cualquier error se paga muy caro.

lunes, 13 de enero de 2014

Poco premio para el trabajo realizado

Cuesta ganar. Y mucho. La victoria se resiste. Se puede trabajar para estar cerca del triunfo, como le sucedió ayer a la Unión Deportiva Logroñés, que llevó la iniciativa ante un Racing de Ferrol peligroso y bastante efectivo. Sin embargo, pese a la entrega exhibida durante los 90 minutos, las ocasiones generadas y demostrar cuáles son las señas de identidad de los blanquirrojos los pupilos de Raúl Llona se tuvieron que conformar con un punto, alargando su racha sin sumar 3 puntos de una tacada en 3 choques. También es posible, que un conjunto se esfuerce durante 45 minutos, demuestre sobre el campo que juega mejor que su rival, se adelante en el marcador, pueda sentenciar el choque y se vea superado tras recibir el empate. Algo parecido aconteció en Miramar donde el Marino de Luanco volteó el 0-1 que manejaba con cierta soltura la Sociedad Deportiva Logroñés hasta casi el ecuador del encuentro. El problema, más allá de la remontada, es que los de Agustín Abadía suman 5 jornadas sin ganar.

De esta manera, ambos equipos riojanos se acomodan en la parte media baja de la tabla con 24 puntos. Los dos tienen que mirar, de reojo y con cierta cautela, al puesto de promoción, que ahora queda a 3 puntos (el descenso está a 4), mientras que la fase de ascenso, un lugar parece inaccesible para los dos logroñeses, está a 9 puntos. Demasiado. Sobre todo si no se cambia la inercia en la que tanto UDL como SDL parecen meterse.

La SD Logroñés demostró en Miramar que puede ser un equipo sólido, que puede llegar por los costados, que tiene remate en sus jugadores de segunda línea (ahí está el gol de Rojas), que puede controlar un partido como visitante... pero también evidenció que bajó los brazos, aunque no fuera esa su intención, en cuanto el Marino imprimió una marcha más tras ver que era posible la victoria. Puede que ayer el aspecto anímico afectara: encajó el empate en la recta fina del primer tiempo, cuando más entero se veía a los riojanos; y recibió el segundo nada más comenzar la segunda mitad. Sin embargo, los de Abadía no tuvieron capacidad de reacción. Se vieron desbordados ante un rival que aprovechó las acciones a balón parado para sumar un triunfo que les aleja de la zona de descenso. 

De poco sirvió que Rojas adelantara a los blanquirrojos durante una primera mitad en la que la SDL estuvo más cómoda sobre el campo y en la que mereció un mejor resultado parcial al descanso. El técnico de Binéfar otorgó la titularidad a Salazar, como central, y Candelas y Alcántara, tras superar su sanción, tres cambios respecto al último choque en Las Gaunas. Metola, sustituyó a Moya, jugó el segundo tiempo completo reapareciendo después de muchos encuentros, mientras que los revulsivos Olavarrieta y Tamayo poco pudieron hacer para cambiar la dinámica, pese al esfuerzo visitante. No en vano, se puede decir que la SDL desapareció tras el empate en el 41'. Hasta entonces, era el Marino el que aguantaba como podía ante las ocasiones riojanas. Pero cuando Chus Hevia marcó, los riojanos se fueron diluyendo. El 2-1, tras un saque de esquina, de Muñiz fue un jarro de agua fría y más aún el 3-1, golazo de falta directa de Guaya. Toca levantar la cabeza y ambicionar el cambio de inercia, peligroso de mantenerse, porque la segunda vuelta puede ser muy larga. 

Por su parte, la UD Logroñés no pudo pasar del empate en Las Gaunas ante el Racing de Ferrol. Los blanquirrojos, tras la abultada derrota frente al Celta B (4-0), salieron con la intención de recuperar sus señas de identidad. Y podía decirse que así fue. La constante y agobiante presión existió. Tanto que incomodó a un contrario al que le gusta elaborar el juego. Los riojanos, realizando un gran esfuerzo, atosigaron a un cuadro ferrolano que tuvo que adaptarse a lo que exigía el partido. Como la iniciativa era netamente local, los visitantes bastante hacían con intentar salir a la contra. Llona sorprendió con varias novedades en el once. Por de pronto, la más comentada en la grada, fue el regreso de Miguel al once. Una variación poco entendida por parte de la afición y que fue respaldada cuando el portero riojano realizó un mal despeje y propició el empate a los 18'. Goñi recuperó su lugar en la medular y el equipo lo agradeció. Mientras que Ubis se colocaba como referencia, una posición en la que ofrece, por lo visto ayer, más cosas que los tres delanteros habituales (Iriarte, Íñigo Rodríguez y Omar): presión, entrega, pelea, movilidad... y gol.

De hecho, Jaime Moreno, a banda cambiada, centró desde la izquierda para que Ubis, adelantándose a su par en el primer palo, rematara de cabeza al fondo de la red para poner a los suyos por delante al cuarto de hora. La UDL estaba cómoda porque se jugaba a lo que ella quería y eso ya es un logro en esta categoría. Sin embargo, el error de Miguel 3 minutos después obligó a un esfuerzo extra a los riojanos que continuaron con su intensidad y alto ritmo tanto en ataque como en defensa. El empate no había alterado la marcha de los locales que insistían en sus argumentos. Sólo faltaba encontrar la vía del gol. Pero una falta lateral a favor propició el 1-2. Una contra perfectamente conducida por Dani Rodríguez terminó con el balón en la red después de que Pablo Rey, con tranquilidad batiera al meta riojano.

Por fortuna, la UDL supo reaccionar al instante cuando un balón de Herreros (gran parte el suyo en muchas facetas) lo bajó al piso con el pecho, de forma magistral, Goñi para girarse y rodear a su rival de manera que se quedó frente a Camacho al que batió colocando la pelota en el lado contrario. Un gran detalle de la habilidad del centrocampista para realizar un control orientado y para demostrar su llegada en segunda línea. El empate, pletórico de goles (gran acierto de ambos conjuntos), no era suficiente para los locales. Por lo que durante la segunda mitad, los blanquirrojos buscaron con ahínco el triunfo. Asumieron la iniciativa desbordando a un rival que se limitaba a tratar de ralentizar el ritmo cada vez que debían poner el balón en juego. A los gallegos les costaba salir de su campo y se limitaban a esperar alguna contra. Y esa intención casi le cuesta un gol a los riojanos a la hora de choque cuando Manu Barreiro, en el área, conectó un buen disparo que desvió Miguel a córner.

Sin embargo, en los siguientes 20 minutos, la UDL acorraló a su oponente para generar numerosas ocasiones de gol. Tantas que parece imposible que los de Llona no ganaran el duelo. Barrón, ya en el campo, se convirtió en un puñal por su costado izquierdo. Ibai y Goñi pisaban área con frecuencia, pero sus remates (uno a bocajarro de Goñi acabó en las manos de Camacho) fueron improductivos. Buenos centros, algunos rasos (como al que no llegó Goñi en el segundo palo), otros elevados (como el que desperdició Barrón con un remate desviado libre de marca en el segundo palo), tiros desde fuera del área, tiros desde dentro despejados por la defensa visitante... estaba de que no. El Racing de Ferrol sufría y su entrenador acertó sacando a Iván Forte al terreno de juego. Su presencia en la medular propició que la UDL dejara de atosigar a los departamentales durante los últimos minutos del partido para arañar un punto y continuar en puestos de fase de ascenso sumando por octava jornada consecutiva.

Pese a las tablas, la línea dibujada ayer es la que debe seguir una UDL que no puede desviarse del camino correcto, puesto que siempre que se tuerce acaba pagándolo caro. Cierto que hay algunos errores individuales que no debían continuar (fallo de Miguel en el despeje, contra cedida tras una falta lateral, quizá había que haber parado con falta la carrera de Dani Rodríguez) pero son acciones desafortunadas en las que no sería justo crucificar a los que fallan, fuera ayer u otros días. Sobre todo porque ahora llega el momento de remar todos en la misma dirección ante una clasificación apretada que no permite la relajación.

martes, 4 de junio de 2013

Mar Menor y Laudio, oficio y trabajo

Haro y Varea. Se han quedado solos. Son los únicos representantes riojanos que todavía no han tomado vacaciones. La meta pasa por aguantar un mes más y lograr el ascenso a Segunda B. Un objetivo complejo. Superada la primera eliminatoria (en el caso de los jarreros desperdiciado el ascenso directo), ahora toca pensar en el siguiente rival para continuar con opciones en una fase de ascenso a Segunda B larga y tensa. No queda otra. El Varea, después de despachar al Novelda remontando la eliminatoria a domicilio, ha quedado emparejado con el Laudio, uno de los primeros. Es lo que tiene que los hombres de Emilio Remírez acabaran cuartos. Por su parte, el Haro, tras el mal trago del Sariñena, al que también le debía haber correspondido un cuarto, se enfrentará al Mar Menor, un tercero (en el sorteo había menos cuartos que primeros, por lo que algún tercero debía tocarle a los campeones de grupo). ¿Pronósticos? En estos momentos es difícil tomar como referencia lo que han hecho los equipos en liga. Puede servir para orientarse, para atisbar por dónde pueden ir los tiros, pero en una eliminatoria a doble partido, como ha quedado demostrado, influyen otros factores. En este sentido, es más real el comportamiento de los clubes durante la primera fase que en la competición regular. Aunque, en este caso, también influye el rival que haya frente. El ejemplo más claro es el Haro, invicto como local y que perdió ante el cuadro oscense. Aun así trataré de acercar, más o menos, con aciertos y con errores (confío que los menos), cómo son los rivales de Varea y Haro, respectivamente.

Mar Menor

El conjunto murciano se quedó en liga (69 puntos, 64 goles a favor y 30 en contra) por tercera temporada consecutiva. Curioso que un equipo que se fundó en 2007 y que sólo cuente con tres campañas en Tercera haya logrado disputar tres fases de ascenso. Hasta la fecha, Loja (en la 2010/11) y Portugalete (en la 2011/12) han sido los equipos que han impedido a los murcianos progresar en esta ronda eliminatoria. De hecho, su triunfo ante el Estrella canario (1-1 en la ida, actuando como visitante, y 2-1 en la vuelta, ejerciendo de local) fue el primero en 'play off'. Con un presupuesto que ronda los 115.000 euros parece que el objetivo pasa, ante la velocidad desde que comenzó a andar, por llegar a Segunda B. Tomando como referencia lo sucedido en la primera eliminatoria, hay que apuntar que es un grupo compacto, que intimida en el balón parado al contar con jugadores de gran envergadura y al poseer diversidad de variantes. Es un bloque al que le gusta tener la posesión, si la ocasión lo requiere, pero que sabe actuar esperando su oportunidad para salir a la contra. Una postura que acostumbra a tomar cuando los choques son, a priori, complicados. Un conjunto con oficio, pero que no es temible. El hecho de haber perdido hasta 9 partidos en liga (de 34 jornadas) es un dato que indica que no es temible y que varios equipos han sabido meterle mano.

Respecto a los jugadores, Juanfran y Emilio, con 19 y 15 goles respectivamente, han sido las dos referencias ofensivas durante la liga. Si hay que tomar la referencia del duelo ante el Estrella, Aridane (lateral derecho) marcó dos tantos (ambos tras acciones de estrategia) y Emilio anotó uno, de penalti. Lo dicho, gran importancia de las acciones a balón parado. Pero en contra, el Estrella también supo aprovechar este tipo de jugadas, puesto que los dos tantos encajados por los murcianos fueron tras un saque de esquina y tras una falta. Volviendo al aspecto individual del Mar Menor, Miguel es el portero que utiliza Paco García. Con un once, como ha demostrado en la ronda ante el conjunto canario, plagado de jugadores de corte defensivo en el que algunos defensas se han reconvertido a otras posiciones. Por eso no es de extrañar que Aridane, Santi Silvar (lesionado en el choque de ida contra el Estrella), Juanma, Antonio (lateral), Valdeolivas, Álvaro o Jaime (estos tres últimos son centrocampistas que pueden jugar de centrales) sean de la partida habitualmente. Chuecos y Sánchez, algo más escorado, son fijos en la zona de creación, mientras que los dos estiletes son los ya mencionados Juanfran y Emilio (su mejo posición es de extremo izquierdo), que cuentan con un recambio de garantías: Rafa Soriano. En este sentido, sorprende que Sánchez y Juanfran hayan sido dos de los tres cambios efectuados en la eliminatoria frente al Estrella en ambos choques. Por lo tanto, sobre el papel, el Mar Menor es un conjunto con experiencia, que sabe administrar sus opciones, que aprovecha la estrategia y que depende, en ataque, quizá en exceso de sus dos goleadores.

Laudio

El Laudio concluyó 1º en el grupo vasco por segunda campaña seguida. Los 81 puntos, sus 65 goles a favor y los 29 en contra logrados en liga le han llevado al mismo punto que el Varea. Si hace dos campañas La Nucia eliminó a los alaveses, después de ser segundos en liga, la temporada pasada sucumbieron primero ante el Ourense, pasaron la segunda ronda al superar al Llosetense y se quedaron a las puertas del ascenso frente al San Fernando. Con la experiencia de ese mal trago y después de caer ante el Racing de Ferrol, los de Ramón Castelo seguro que quiere recuperar su autoestima frente al conjunto riojano. En líneas generales, se trata de un bloque muy físico, intenso, que no escatima a la hora de entrar al balón. Incluso la prensa gallega tildó a los rojiblancos como un "equipo de excesiva dureza". La consecuencia de ese juego al límite es que su central Gaizka Bergara (7 goles en liga y 1 en 'play off') se perderá la ida tras ser expulsado el pasado domingo. Defensivamente el Laudio actúa como un bloque, ordenado, disciplinado, práctico y que presiona para ahogar al rival. Ante el Racing de Ferrol, un equipo más rico en el apartado técnico, con el marcador adverso supo reaccionar en ambos encuentros. Si en Ellakuri se sobrepuso al tanto de Manu Barreiro al empatar tras un saque de esquina (el citado Bergara fue el goleador), en tierras gallegas, con empuje, un fútbol directo y agresivo buscó, tras ir 1-0 abajo, el gol que le hubiera permitido jugar la prórroga. 

En los dos choques, Castelo ha jugado con el mismo once, aunque la sanción de Bergara le obligará a modificarlo. José Carlos en la portería, con Jauristi y Lombera en los laterales, dejando el centro de la zaga para Gaizka Bergara y Larrainzar. Degre y Casado (jugó en el Haro) hacen el juego oscuro en la medular. Tyson y Germán Beltrán (goleador del equipo con 15 tantos) tienen cierta libertad, mientras que Raúl Salcedo (también con pasado jarrero) y Kepa son las referencias ofensivas. Gálder (segundo goleador del equipo junto a Bergara) actúa como recambio en las posiciones de ataque), mientras que Jarein (centrocampista con gol) ofrece minutos de calidad en el centro del campo. Si bien la temporada pasada el 4-1-4-1 era lo habitual, en ésta Castelo combina ese dibujo con el 4-2-3-1. En este sentido, Beltrán puede caer a una banda para hacer daño desde la segunda línea. Si bien la campaña pasada el Laudio sí que apostó por el ascenso, en la actual actúan con menos presión (sólo siguen 9 futbolistas). Defensivamente insisten y son muy sólidos, mientras que en ataque, aunque son directos, saben aprovechar la pericia y habilidad de sus jugadores en los metros finales. Eso no quita para esperar que el Municipal vea un encuentro quizá trabado, con mucha pelea, mucho balón por el aire y pocas ocasiones. De ahí que los arlequinados quizá tengan que modificar sus intenciones, sin renunciar a su identidad, para no entrar en el fútbol que más les gusta a los alaveses.

jueves, 11 de abril de 2013

Confianza en el fútbol

Técnica individual y colectiva, táctica y preparación física. Tres materias fundamentales para que un jugador pueda desarrollar todo su potencial futbolístico. Pero con esta visión parece que no hay cabida para otros aspectos, muy determinantes, en la evolución y en el rendimiento de un futbolista. Uno de ellos, por ejemplo, es la confianza. Además, da igual la categoría, su condición de profesional o amateur... todos, hasta los que van un día a pasar la mañana con sus amigos durante una hora y le quieren pegar patadas a un balón. En este sentido, cuando un entrenador llega nuevo a un banquillo (caso de Raúl Llona a la Unión Deportiva Logroñés) después de que el equipo no esté cumpliendo con los objetivos previstos, el primer cometido que debe realizar el técnico es recuperar el crédito de la plantilla y para ello es básico reforzar la confianza para poder dar el máximo en cada partido.

Confianza es una palabra que el diccionario de la Real Academia Española recoge con varias acepciones. Personalmente, hay tres que, unidas, engloban, con otros matices, un concepto amplio y rico en contenidos. De esta manera, se define la confianza como la 'esperanza firme que se tiene de alguien o algo', en este caso la que el entrenador puede depositar en el jugador. Asimismo, comprende la 'seguridad que alguien tiene en sí mismo', algo nuclear para que un futbolista explote sus facultes. Incluso, el 'ánimo, aliento, vigor para obrar' añade otra función, en este caso, vital que puede llevar a que una persona, un jugador, realice una acción de una determinada manera. Es decir que la teoría, esto eso, los conocimientos técnicos y tácticos, así como la preparación física deben ejecutarse en la práctica y para su perfecto desarrollo la confianza se puede decir que es uno de los motores.

Un control, un pase, un despeje, un tiro, un remate, una entrada, una anticipación, un desmarque... son acciones que ocurren en el fútbol. Todos tienen un denominador común: la confianza. Sin ella seguro que el éxito es mínimo. Si uno no está confiado en sus posibilidades seguro que falla un control. Si uno no ejecuta un pase con fe lo más probable es que el balón no llegue al destinatario. Si un defensa no confía en hacer un despeje, lo lógico es que el golpeo final sea defectuoso. Si un delantero va a tirar y no tiene confianza, la pelota irá mansa hasta las manos del portero. Si no se da un remate de cabeza convencido de que va ser gol, lo sensato es pensar que el impacto sea erróneo. Si un defensa se lanza sin más para evitar la carrera del delantero, lo más seguro es que mida mal y su entrada no sea acertada. Si un defensor no se anticipa con la confianza necesaria, fallará en su acción y el delantero le robará la cartera. Si un delantero ejecuta un desmarque porque el entrenador le ha dicho que se tiene que mover pero sin la confianza necesaria de que debe hacerlo para que otros compañero puede aprovechar el espacio que deja, ese desmarque sera improductivo... Y así hasta la infindad de ejemplos.

Definido el concepto y puestos casos concretos en los que influye la confianza en el fútbol (todos ejemplos concretos, no globales), toca el momento de reflexionar los motivos por los que, en ocasiones, surge la duda y la desconfianza. Casi de cajón, los malos resultados influyen en el rendimiento y en la confianza. Aunque aquí habría que distinguir, aunque siempre es muy complicado hacerlo. Los resultados pueden no ser los adecuados, pero lo fundamental es el trabajo realizado durante la semana. Si es el indicado, la confianza aunque se resienta debería ser lo suficientemente fuerte como para sobreponerse a los resultados. Aunque también es cierto que pueden ir formando un bloqueo mental difícil de recuperar. Quizá este aspecto se pueda reflejar mejor en categorías menos profesionales, ya que en las nacionales de lo que viven los equipos, entrenador y jugadores es del marcador final. En esta línea, la confianza podría decirse alcanza dos niveles, el individual y el grupal

Messi, como un ejemplo referente para aumentar la confianza del grupo. TERRA.ES
Una mala decisión de un jugador puede afectar a su confianza, es indudable. Pero ahí está el técnico para quitar presiones y responsabilidades, aumentar la fe de su pupilo relativizando las cosas para que los niveles de confianza individuales no decrezcan. Luego está lo que ocurre con el colectivo. Un equipo puede estar como perdido, desconectado... pero de repente por un estímulo aumentar sus prestaciones, encontrar su faro. ¿Qué ha pasado? Que ha ganado confianza. Un ejemplo reciente fue lo que sucedió en el partido de vuelta de la Liga de Campeones entre el Barcelona y el PSG. Los franceses se habían adelantado 0-1 y Messi, renqueante tras una lesión muscular, entró en juego. Los catalanes, muy imprecisos durante todo el encuentro, aumentaron su autoestima, vieron como uno de sus líderes deportivos, pese a su estado físico, tiraba del carro. Todos tuvieron un refuerzo positivo mental decisivo. La confianza en sus acciones era otra. Ahora sí creían, tenían 'ánimo, aliento, vigor para obrar'.

Para acabar, me gustaría, no son míos (algunos sí), los he ido recogiendo de diferentes fuentes, eso sí los he adaptado, algunas pautas para mejorar la confianza del jugador. Es vital que cuando la desconfianza aparece, las dudas son más frecuentes y la responsabilidad está a flor de piel. Sin embargo, quizá es importante relativizar las cosas, plantearse el fútbol como un juego, en el que lo básico es la diversión. Seguro que se eliminan las posibles presiones externas. En esta línea, los pensamientos negativos deben desaparecer del esquema mental, ya que si piensas que no es posible, es mejor no competir, dejar que otro compañero ocupe tu puesto. Por el contrario, es mejor imaginarse situaciones exitosas. ¿Cómo hacerlo? Hay que seguir los pasos de los saltadores de altura, de pértiga o de longitud. Estos atletas visualizan su salto justo antes de ejecutarlo. Porque no pensar previamente que un defensa va a realizar un despeje contundente, que un centrocampista va a hacer un cambio de orientación perfecto o que un delantero va a tirar con acierto un tiro dentro del área.

Puede parecer evidente, pero nunca hay que rendirse. Durante los partidos hay circunstancias que cambian el rumbo de los encuentros, un penalti, un fuera de juego no pitado, una expulsión... Hay que estar en alerta porque unas veces te pueden favorecer, para lo cual es vital cierta predisposición para que sucedan. Si todo es negativo y se bajan los brazos hay muchas posibilidades de que nada cambie. En ocasiones, también puede venir bien medirse a oponentes más débiles para recuperar la confianza poco a poco, aunque pueden ser un arma de doble filo si las cosas no salen bien. En estos casos, más que fijarse en el resultado hay que buscar objetivos más concretos (si se quiere jugar por las bandas, por ejemplo, contar los centros realizados desde los costados). Mejorar la preparación física puede ser un aspecto positivo que refuerce las condiciones. Cuando uno se siente fuerte físicamente suele confíar más en sus posibilidades y seguro que afronta con más confianza cualquier lance del juego si se nota rápido, si ve que supera a su rival. 

Evidentemente, hay más formas de reforzar la confianza, aunque para eso quizá estén los libros de autoestima (aún no me he leído ninguno). El sentido común, por el que me suelo guiar, es un buen consejero. Eso sí, la madurez mental y el haber vivido experiencias son pilares que ayudan a que la confianza no decaiga. En este sentido, individuo y colectivo deben reforzarse mutuamente para escapar de una espiral peligrosa por la que suelen acabar los equipos que descienden de categoría, casi todo les sale mal, por no decir que todo. Contar con un entrenador, más allá de sus variantes tácticas, su capacidad para mejorar la técnica y su vertiente física, que conozca esta variables ayudan. Aunque para eso es importante tener carácter y ser el líder que todo vestuario necesita.