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lunes, 2 de diciembre de 2013

Dinámica positiva de resultados

La Sociedad Deportiva Logroñés engancha dos victorias consecutivas (segunda vez en Segunda B, primera esta temporada) y se acerca a los puestos nobles de la categoría, es con 21 puntos, mientras que la Unión Deportiva Logroñés suma por quinta jornada consecutiva para instalarse en la 10ª posición con 20 puntos. Sin embargo, las sensaciones del domingo han sido diferentes. Cierto que los de Agustín Abadía se medían al colista Noja (no pagó al colegiado por falta de efectivo), pero que plantó cara y tuvo sus opciones incluso de llevarse el partido, pero Mandaluniz lo evitó; y que los de Raúl Llona se enfrentaron a una Cultural Leonesa enrachada tanto en juego como en resultados que evidenció cómo se le puede hacer daño al conjunto riojano y que dejó al descubierto algunas carencias blanquirrojas ofensivas.

La SDL, después de tres empates consecutivos lejos de su feudo, logró la victoria por 1-2, la primera de esta campaña. Resultó un triunfo sufrido e incluso impensable durante algún momento del choque, puesto que su rival, el Noja, pese a las circunstancias tan específicas que rodean a este club, pudo llevarse el triunfo y, en fases, mereció un mejor marcador. Sin embargo, el cuadro riojano tiene el don del oportunismos. Sabe aprovechar los resquicios que le deja su oponente para martillear en el momento menos pensado. En esta línea, pese a los 3 puntos, seguro que Agustín Abadía intentará corregir cosas para que sus duelos no sean un correcalles en los que tanto puede salir cara como cruz, como aconteció en algún momento del choque. La SDL se plantó en La Caseta con bajas importantes en la medular (ni Miguel ni Candelas ni Fran Sota) dejando el trabajo de la zona ancha para Loza y Rojas (gran responsabilidad). Quizá esa juventud provocara tantos vaivenes en el juego. 

Del Puente, de falta lateral, marcó sin que nadie tocara la pelota. Un gol que debía dar confianza a los visitantes. Así pareció durante unos minutos, pero el Noja apretó para presentarse con peligro ante un Mandaluniz que se fue creciendo. Pese a ello, Riki empató rápidamente el choque. Fueron instantes en los que la SDL avivó el ritmo aunque sin medir las consecuencias. Los locales llegaban y buscaban voltear el marcador, pero los visitantes también tenían llegaban a la meta rival para poner a prueba a Rafa. El descanso debía tranquilizar la situación, pero los verdiblancos insistieron para que Mandaluniz se erigiera en protagonista. Con sus intervenciones, la fe cántabra se resquebrajó hasta el punto de que la SDL fue creciendo con el paso de los minutos. El punto se podía dar como bueno, aunque no renunciaba a nada.

Los cambios dieron frescura a los blanquirrojos, sobre todo en ataque. Además, las acciones de estrategia, servía para que los riojanos pudiera soñar con los 3 puntos. De esta manera, el partido seguía abierto y un gol podía ser definitivo. Laencina, en una falta similar a la del tanto de Del Puente, estrelló el esférico en al poste, Rafa, en otra jugada a balón parado, evitó el remate de Moya. Por fortuna, el central sí que acertó en el minuto 84, para alegría riojana, que hasta pudo ampliar la cuenta un par de jugadas después. El Noja se volcó sobre el meta blanquirrojo, pero ahora sí que la SDL había controlado la situación. La seriedad defensiva, el tino de Mandaluniz y el peligro a balón parado fueron suficientes para doblegar a un rival que no hizo cambios y que ni siquiera pudo pagar al trío arbitral.

Por su parte, la UDL mostró carencias. El mérito hay que dárselo a Luis Cembranos que le ganó la partida a su homólogo. El propio Raúl Llona lo reconoció en la rueda de prensa posterior, "no hemos estado acertados en la ejecución del partido". El planteamiento de la Cultural atascó a un cuadro blanquirrojo que no mostró esa intensidad de la que ha sido parte de su seña de identidad. Quizá por ahí haya que entender que a los blanquirrojos, ayer, les faltó velocidad en la posesión, continuidad en las jugadas, ahondaron en la imprecisión en los centros, carecieron de ideas en la medular o de contundencia en las tareas defensivas durante la última media hora del partido. Incluso se vio más entero a su rival, o mejor dicho, más fresco de piernas en los minutos finales. Además, las importantes bajas de los riojanos en la retaguardia (Gil, Garrido y Ormazábal) no son excusas, puesto que lo que más falló ayer fue el aspecto ofensivo.

La Cultural cedió la pelota a su oponente y a la UDL le cuesta llevar el peso de la iniciativa cuando debe asumir la posesión. Sin la participación de Ibai, perfectamente tapado, el cuadro blanquirrojo sufre cada vez que necesita combinar, que desea abrir a las bandas para que sus extremos obtengan superioridad y así poder encarar o centrar con asiduidad. De esta manera, Omar estuvo casi sin opciones, Ubis poco participativo y Barrón sin acierto y sin insistencia. El conjunto visitante, a lo suyo, robar en el medio y salir a la contra. Así Diego Torres pudo marcar en el que fue el aviso del gol que vendría pasada la media hora. Una transición ofensiva de libro: robo, combinación en el medio a un toque, apertura a la banda derecha y centro lateral raso para que Diego Torres, en ventaja, bata a Sergio López.

Salvo un tiro lejano y potente de Omar, Toño apenas tuvo trabajo (un par de balones laterales que atajó sin excesivos problemas) durante la primera mitad. Se intuía una reacción local, pero se limitó al tanto de Ubis de penalti en una de esas jugadas que no se tienden a pitar y que generan muchas dudas. Pese a ello, con las tablas, la UDL debía afianzarse, ganar en confianza, tener paciencia y mover la pelota con más criterio. Pero el problema fue que no hubo tanta posesión. Es más, el choque se revolucionó. Las ocasiones se empezaron a suceder, mientras que la Cultural se encontraba más cómoda sobre el campo, saliendo con celeridad y pisando área contraria con peligro. Cembranos lo vio perfectamente al dar entrada a Ortiz, que fue una pesadilla para Nando y Herreros. Aunque Viti y Diego Torres también demostraban que estaban a un nivel superior al de sus defensores.

La UDL estaba como descolocada y sólo dos chispeantes acciones de Javi Rodríguez, una de ellas finalizada con un tiro alto de Iriarte, parecían albergar esperanzas a un equipo que igual debía contentarse con el punto ante el aluvión de ocasiones y la labor de Sergio López. Fue una media hora final repleta de oportunidades en ambos lados, con mayor insistencia sobre la meta riojana. Rico, Ortiz, Diego Torres, Viti, un par de barullos... la Cultural merecía el gol y estaba decidida a ello en los minutos finales tras la expulsión de Zubiri, pero Sergio López, con una mano espectacular tras tiro de Diego Torres casi en el tiempo añadido evitó la derrota riojana. Toca reflexionar, hay tiempo hasta el martes 10 para recargar pilas y recuperar la mejor versión de la UDL.

jueves, 11 de abril de 2013

Confianza en el fútbol

Técnica individual y colectiva, táctica y preparación física. Tres materias fundamentales para que un jugador pueda desarrollar todo su potencial futbolístico. Pero con esta visión parece que no hay cabida para otros aspectos, muy determinantes, en la evolución y en el rendimiento de un futbolista. Uno de ellos, por ejemplo, es la confianza. Además, da igual la categoría, su condición de profesional o amateur... todos, hasta los que van un día a pasar la mañana con sus amigos durante una hora y le quieren pegar patadas a un balón. En este sentido, cuando un entrenador llega nuevo a un banquillo (caso de Raúl Llona a la Unión Deportiva Logroñés) después de que el equipo no esté cumpliendo con los objetivos previstos, el primer cometido que debe realizar el técnico es recuperar el crédito de la plantilla y para ello es básico reforzar la confianza para poder dar el máximo en cada partido.

Confianza es una palabra que el diccionario de la Real Academia Española recoge con varias acepciones. Personalmente, hay tres que, unidas, engloban, con otros matices, un concepto amplio y rico en contenidos. De esta manera, se define la confianza como la 'esperanza firme que se tiene de alguien o algo', en este caso la que el entrenador puede depositar en el jugador. Asimismo, comprende la 'seguridad que alguien tiene en sí mismo', algo nuclear para que un futbolista explote sus facultes. Incluso, el 'ánimo, aliento, vigor para obrar' añade otra función, en este caso, vital que puede llevar a que una persona, un jugador, realice una acción de una determinada manera. Es decir que la teoría, esto eso, los conocimientos técnicos y tácticos, así como la preparación física deben ejecutarse en la práctica y para su perfecto desarrollo la confianza se puede decir que es uno de los motores.

Un control, un pase, un despeje, un tiro, un remate, una entrada, una anticipación, un desmarque... son acciones que ocurren en el fútbol. Todos tienen un denominador común: la confianza. Sin ella seguro que el éxito es mínimo. Si uno no está confiado en sus posibilidades seguro que falla un control. Si uno no ejecuta un pase con fe lo más probable es que el balón no llegue al destinatario. Si un defensa no confía en hacer un despeje, lo lógico es que el golpeo final sea defectuoso. Si un delantero va a tirar y no tiene confianza, la pelota irá mansa hasta las manos del portero. Si no se da un remate de cabeza convencido de que va ser gol, lo sensato es pensar que el impacto sea erróneo. Si un defensa se lanza sin más para evitar la carrera del delantero, lo más seguro es que mida mal y su entrada no sea acertada. Si un defensor no se anticipa con la confianza necesaria, fallará en su acción y el delantero le robará la cartera. Si un delantero ejecuta un desmarque porque el entrenador le ha dicho que se tiene que mover pero sin la confianza necesaria de que debe hacerlo para que otros compañero puede aprovechar el espacio que deja, ese desmarque sera improductivo... Y así hasta la infindad de ejemplos.

Definido el concepto y puestos casos concretos en los que influye la confianza en el fútbol (todos ejemplos concretos, no globales), toca el momento de reflexionar los motivos por los que, en ocasiones, surge la duda y la desconfianza. Casi de cajón, los malos resultados influyen en el rendimiento y en la confianza. Aunque aquí habría que distinguir, aunque siempre es muy complicado hacerlo. Los resultados pueden no ser los adecuados, pero lo fundamental es el trabajo realizado durante la semana. Si es el indicado, la confianza aunque se resienta debería ser lo suficientemente fuerte como para sobreponerse a los resultados. Aunque también es cierto que pueden ir formando un bloqueo mental difícil de recuperar. Quizá este aspecto se pueda reflejar mejor en categorías menos profesionales, ya que en las nacionales de lo que viven los equipos, entrenador y jugadores es del marcador final. En esta línea, la confianza podría decirse alcanza dos niveles, el individual y el grupal

Messi, como un ejemplo referente para aumentar la confianza del grupo. TERRA.ES
Una mala decisión de un jugador puede afectar a su confianza, es indudable. Pero ahí está el técnico para quitar presiones y responsabilidades, aumentar la fe de su pupilo relativizando las cosas para que los niveles de confianza individuales no decrezcan. Luego está lo que ocurre con el colectivo. Un equipo puede estar como perdido, desconectado... pero de repente por un estímulo aumentar sus prestaciones, encontrar su faro. ¿Qué ha pasado? Que ha ganado confianza. Un ejemplo reciente fue lo que sucedió en el partido de vuelta de la Liga de Campeones entre el Barcelona y el PSG. Los franceses se habían adelantado 0-1 y Messi, renqueante tras una lesión muscular, entró en juego. Los catalanes, muy imprecisos durante todo el encuentro, aumentaron su autoestima, vieron como uno de sus líderes deportivos, pese a su estado físico, tiraba del carro. Todos tuvieron un refuerzo positivo mental decisivo. La confianza en sus acciones era otra. Ahora sí creían, tenían 'ánimo, aliento, vigor para obrar'.

Para acabar, me gustaría, no son míos (algunos sí), los he ido recogiendo de diferentes fuentes, eso sí los he adaptado, algunas pautas para mejorar la confianza del jugador. Es vital que cuando la desconfianza aparece, las dudas son más frecuentes y la responsabilidad está a flor de piel. Sin embargo, quizá es importante relativizar las cosas, plantearse el fútbol como un juego, en el que lo básico es la diversión. Seguro que se eliminan las posibles presiones externas. En esta línea, los pensamientos negativos deben desaparecer del esquema mental, ya que si piensas que no es posible, es mejor no competir, dejar que otro compañero ocupe tu puesto. Por el contrario, es mejor imaginarse situaciones exitosas. ¿Cómo hacerlo? Hay que seguir los pasos de los saltadores de altura, de pértiga o de longitud. Estos atletas visualizan su salto justo antes de ejecutarlo. Porque no pensar previamente que un defensa va a realizar un despeje contundente, que un centrocampista va a hacer un cambio de orientación perfecto o que un delantero va a tirar con acierto un tiro dentro del área.

Puede parecer evidente, pero nunca hay que rendirse. Durante los partidos hay circunstancias que cambian el rumbo de los encuentros, un penalti, un fuera de juego no pitado, una expulsión... Hay que estar en alerta porque unas veces te pueden favorecer, para lo cual es vital cierta predisposición para que sucedan. Si todo es negativo y se bajan los brazos hay muchas posibilidades de que nada cambie. En ocasiones, también puede venir bien medirse a oponentes más débiles para recuperar la confianza poco a poco, aunque pueden ser un arma de doble filo si las cosas no salen bien. En estos casos, más que fijarse en el resultado hay que buscar objetivos más concretos (si se quiere jugar por las bandas, por ejemplo, contar los centros realizados desde los costados). Mejorar la preparación física puede ser un aspecto positivo que refuerce las condiciones. Cuando uno se siente fuerte físicamente suele confíar más en sus posibilidades y seguro que afronta con más confianza cualquier lance del juego si se nota rápido, si ve que supera a su rival. 

Evidentemente, hay más formas de reforzar la confianza, aunque para eso quizá estén los libros de autoestima (aún no me he leído ninguno). El sentido común, por el que me suelo guiar, es un buen consejero. Eso sí, la madurez mental y el haber vivido experiencias son pilares que ayudan a que la confianza no decaiga. En este sentido, individuo y colectivo deben reforzarse mutuamente para escapar de una espiral peligrosa por la que suelen acabar los equipos que descienden de categoría, casi todo les sale mal, por no decir que todo. Contar con un entrenador, más allá de sus variantes tácticas, su capacidad para mejorar la técnica y su vertiente física, que conozca esta variables ayudan. Aunque para eso es importante tener carácter y ser el líder que todo vestuario necesita.