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viernes, 25 de septiembre de 2015

Poco fútbol en sábado

Regional

Rapid-Ciudad de Alfaro (El Rozo, 16.30): El líder buscarán continuar comandando la clasificación con el triunfo ante un joven Ciudad de Alfaro que viene de lograr su primera victoria. Los murillenses, envalentonados, tras neutralizar un 3-0 en la última jornada deben demostrar su superioridad de ambiciones frente a un cuadro riojabajeño que intentará ir evolucionando jornada tras jornada.

Casalarreina-Autol (El Soto, 16.45): El Casalarreina regresa a El Soto, un campo en el que se quiere hacer respetar. Enfrente un Autol que estuvo cerca de ganar en la primera jornada a la UDL B y que viene de doblegar al Haro Sport en un choque con alternativas tanto en el juego como en el resultado. Oportunidad para que los de Fernando Armero se reivindiquen ante un equipo de los llamados a estar arriba.

Berceo-Cenicero (La Isla, 17.00): 3 goles a favor, 0 en contra y 2 victorias. El Berceo de Chiri camina inmaculado en Regional y quiere seguir haciéndolo en casa ante un Cenicero que ha encadenado dos derrotas seguidas. Los verdes intentarán dominar el juego para evitar que los de Tito Tamargo tengan opciones, pero si los vinateros salen respondones y mantienen la regularidad durante los 90 minutos pondrán en apuros a los logroñeses.

lunes, 17 de marzo de 2014

Triunfo poco convincente y derrota sonrojante

Mientras que la Unión Deportiva Logroñés toma aire y se coloca en la zona templada (12º a 10 puntos del descenso y a 6 de la fase de promoción) de la tabla tras su victoria (dejémoslo ahí y no pongamos adjetivos) por la mínima frente a un Coruxo inoperante, sin ideas y romo en ataque (se puede intuir los motivos por los que es penúltimo y es el equipo que menos goles mete del grupo), la Sociedad Deportiva Logroñés, después de su 'incomparecencia' en A Malata, sonrojante derrota por 6-0, insiste en depender de otros resultados para aliviar sus penas. De momento, funciona ya que es 15ª con 1 punto por encima del Celta B, puesto de promoción, que vio como el Compostela le empataba en los minutos finales, y con 5 sobre el descenso. Veremos si aguanta.

La sensación que deja la SDL es la de un conjunto que va a sufrir hasta el final. Podrá salvarse o no, pero nadie duda de que todo apunta a que restan dos meses de competición agónicos, de mucho sufrimiento. Sin embargo, si uno echa un vistazo a las últimas salidas de los blanqurirrojos hay algo que no cuadra. Por ejemplo, la última victoria se produjo el 1 de diciembre ante el colista Noja. Desde entonces, 7 choques a domicilio con un bagaje elocuente: 6 derrotas y 1 empate. Es decir, que con estos números la salvación, pese a que sigue dependiendo de ellos mismos (excepto que el Coruxo gane los dos encuentros que tiene de menos respecto a los riojanos), se complica si no se mejoran las cifras a domicilio. Máxime cuando Las Gaunas no es el fortín de la primera vuelta (en esta segunda sólo suman 2 triunfos) y sabiendo que sólo les restan 3 partidos como anfitriones (de los 7 que le quedan).

Se podía especular que, como ya sucediera la temporada pasada, la SDL confía en su capacidad como local. Sin embargo, los números no dan porque con 40 (suponiendo que se logren las tres victorias: Sporting B, Noja y UDL) puntos puede que no sean suficientes para salir de la quema. O sí. Seguro que estoy equivocado, pero esto es jugar con fuego. Es como si los pupilos de Agustín Abadía, sabiendo la exigencia de las citas, dosificara esfuerzos. Evidentemente el objetivo cada choque es ganar, pero si no se suma ante el Racing de Ferrol, si el rival nos apabulla desde el comienzo, con dos goles en apenas 11 minutos, mejor olvidarse de él y empezar a pensar en el siguiente. Hay que ser muy fuerte mentalmente para poder bajar y subir las revoluciones y la intensidad a tu antojo. Sobre todo cuando un conjunto se está jugando la supervivencia en la categoría.

Es la percepción tras la sonrojante derrota sufrida ante un Racing de Ferrol, como quedó demostrado, que juega en otra liga. Los riojanos fueron superados en todas las facetas del juego, tanto por dentro, en el centro del campo, como por los alas, donde los laterales sufrieron demasiado. De poco le sirvió a Abadía ir modificando su dibujo para encontrar el mejor equilibrio posible. El duelo se decantó en los primeros compases hasta el punto de que resultó un suplicio para los blanquirrojos. El 4-0 al descanso deja a las claras cómo fueron esos primeros 45 minutos, un primer tiempo en el que la SDL dejó muchos espacios a su rival, no estuvo lo contundente que debía y permitió que su rival lo arrollara. De esta manera, el segundo tiempo sirvió para poco, si acaso para que los ferrolanos ampliaran su renta, consoliden su segunda posición y dejen en un mar de dudas a los riojanos.

Lo positivo, por ver algo, es que el Compostela le echó una mano al cuadro logroñés, ya que empató en los minutos finales al Celta B, por lo que la SDL continúa, esta jornada, libre de peligro. Pero esa dependencia ajena puede que no sea suficiente. Sin duda, el choque ante el Sporting B debe ser el momento en el que los blanquirrojos se resarzan de una derrota que hay que esperar sea olvidada a la mayor brevedad posible. De lo contrario, el golpe anímico del set encajado puede hacer más daño de lo esperado. Y eso sí que sería preocupante porque este bloque necesita reaccionar y la mejor forma de hacerlo es sumando 3 puntos. Aunque para ello haya que cambiar la predisposición. 

Por su parte, la UDL, en otro duelo en Las Gaunas que no pasará a los anales de la historia del fútbol, logró la victoria ante el penúltimo clasificado, el Coruxo. El botín conseguido, los 3 puntos, fue la mejor noticia de una tarde sin brillantez, repleta de pocas (por no decir nulas) ideas ofensivas, de constantes interrupciones... y de todo aquello que no hay que hacer para que el público acuda al campo. Y eso que este enfrentamiento entre los dos peores ataques podía presagiar, como así fue, que los dos porteros fueran prácticamente meros espectadores. Miguel apenas detuvo un par de balones y Fernando, más activo (sobre todo mostrando su autoridad en los balones aéreos), sí que tuvo que intervenir en un par de acciones de mérito. 

Probablemente, aunque lo dudo, es lo que había planteado Raúl Llona durante la semana. Evitar que el Coruxo genere ocasiones, lo más cercano a una fue un tiro desde la frontal que golpeó en el poste, y aprovechar las que se tengan: el gol de Goñi y una contra mal finalizada por Javi Rodríguez. Con ese bagaje, lo lógico hubiera sido pensar que el empate fue lo más justo. Así fue. La primera parte, de cara al espectador, resultó soporífera. Dos equipos que estaban decididos a limitar riesgos, a no exponer prácticamente nada. Si acaso, los dos equipos intentaban dar varios pases seguidos, misión imposible, una vez recogido un rechace. Pero en una dinámica en la que la pelota era maltratada por unos y por otros, era difícil ver a algún valiente jugar con criterio y que sus compañeros aceptaran el envite para darle continuidad. Lo peor de todo fue que el tiempo parecía no que pasaba. Fueron 45 minutos (aunque el árbitro dio 2 de añadido, no los cumplió) para reflexionar sobre qué le puede motivar a una persona a acudir a Las Gaunas a ver jugar a su equipo.

En la segunda mitad, como de costumbre, los locales salieron algo más decididos. Como con una marcha más. El que se dio cuenta fue Fernando, el meta visitante, que tuvo que llamar la atención a su zaga. Javi Rodríguez, intermitente, como de costumbre, lanzó flojo dentro del área y puso un buen centro que remató de cabeza, con los ojos cerrados, Barrón. Parecía que había motivos para despertarse. Pero el Coruxo, como envalentonado, también quiso acercarse sobre Miguel, aunque la única vía era a través de saques de esquina o faltas laterales que acababan sin consecuencia. Hasta que Sergio Martínez, en una de las pocas incursiones del lateral, centró un balón que recogió Goñi con un acrobático control para empalar el balón y marcar el único gol de la tarde. Restaba media hora y ahora había que comprobar cómo iba a reaccionar una UDL a la que habitualmente, en estas circunstancias, le entra el miedo escénico. 

Javi Rodríguez, justo antes de abandonar el partido, pudo dar la tranquilidad a los suyos en una contra (tras un saque de esquina a favor del Coruxo). Barrón, desde la izquierda, cedió a Ibai, que por el medio, atrajo la atención de un defensor para habilitar a Javi Rodríguez que se escoró en exceso ante la perfecta salida de Fernando, que desbarató la jugada. El Coruxo movió el banquillo en busca de mordiente arriba, mientras que Llona, desde la grada, hacía lo propio. En este sentido, las decisiones del técnico blanquirrojo fueron más determinantes pero para mal (evidentemente el técnico riojano pensó en acertar) porque Goñi, con una cartulina anterior, seguía en el campo en detrimento de Moisés, que fue sustituido por Nando. Sobre todo cuando a 18 minutos del final, el centrocampista vio la segunda amarilla y tuvo que dejar a su equipo con diez. Por suerte, el Coruxo no es una máquina engrasada en ataque en la que haya futbolistas agresivos en ataque, con la determinación necesaria como para embotellar a su rival.

De esta manera, la UDL, otro duelo más, volvía a sufrir en casa y con el marcador a favor. Los miedos aparecían, aunque el equipo que dirige Rafa Sáez tampoco apretaba lo que que necesitaba. Un alivio para los blanquirrojos que buscaron la sentencia a la contra y que dejaron pasar los minutos. Tanto que en la última acción, los gallegos creyeron que el empate era posible, pero por ceder a un compañero, en vez de tirar cuando estaba dentro del área, se quedaron con las ganas. Todo lo contrario que un conjunto blanquirrojo que recupera la sonrisa, aunque no por el juego, sino por ampliar su renta respecto a la zona peligrosa. Una diferencia que debe mejorar sus prestaciones de cara a los futuros compromisos. Aunque, como siempre, está la eterna pregunta, con miles de respuestas, qué es mejor ganar, aunque sea de aquella manera, o perder pero dando un recital de fútbol. En Segunda B parece evidente la contestación.

lunes, 8 de abril de 2013

Jornada poco fructífera

Sin cambios en la tabla, Unión Deportiva Logroñés y Sociedad Deportiva Logroñés continúan pegados en la clasificación, décimo y undécimo, respectivamente. Los primeros, más cerca de la tranquilidad, pero con la sensación de que hay mucho que mejorar, sobre todo, en ataque. Pese a ello, se atisbaron algunas variaciones interesantes. Los segundos, con margen todavía (4 puntos respecto a la promoción y 5 sobre el descenso), pero intranquilos tras sufrir una abultada derrota que hay que esperar no tenga consecuencias

Rául Llona debutaba en Las Gaunas con la intención de romper la preocupante sequía goleadora de los blanquirrojas. Cierto que hubo algunos apuntes a destacar para lograr mejoría en esa faceta, pero el resultado fue el mismo: quinta jornada consecutiva sin marcar. Lo positivo fue que la portería local, otro día más, se mantuvo imbatida. Pero claro cuando un equipo empata 16 partidos, justo la mitad de los que ha disputado, algo ocurre. Las tablas no vienen por arte de magia. Los blanquirrojos son un bloque sólido defensivamente, al que le cuesta que le hagan ocasiones de gol. Ahí están sus cifras. Sin embargo, este aspecto positivo contrarresta con los problemas que tienen cuando hay que acercarse a la meta contraria. Es como si las ideas se nublaran, puesto que las oportunidades para marcar son escasas.

Con la intención de recuperar la senda del gol, Llona ha tenido, sin hacer apenas retoques en la concepción defensiva, que mostrar otra cara más incisiva, más ambiciosa y decidida para acercarse a la portería rival con criterio. En este sentido, el duelo ante el Noja sirvió para mostrar a una UDL que buscó las bandas para centrar, a sus extremos para encarar y a sus laterales, sobre todo Víctor, para generar superioridad por los costados. Es decir, el técnico riojano intentó sacar provecho de las alas para llegar con más continuidad al área rival. Buen propósito. La pena fue que hubo intermitencias. Una gran jugada de Iñaki, el domingo de extremo, por su perfil zurdo sirvió para que Garban hubiera cambiado el devenir del choque, pero el tiro, a un metro de la portería, fue despejado por el guardameta cántabro. Luego otro centro de Sergio Domínguez (con más participación y confianza jugando por detrás del punta, demostrando que puede presionar a los contrarios y que tiene calidad para hacer jugar a los suyos), desde la derecha, no encontró rematador. Se notaba una variación en el discurso.

Se veía desde la elaboración. Con Pepe Calvo el ritmo era cansino, más de tocar en la zaga y luego golpear. Ahora se busca otra velocidad. Sergio López no juega en corto, la defensa es más directa, no se complica. Es a partir de las segundas jugadas cuando los riojanos tratan de abrir a las bandas. Se vio mucho más claro en la segunda parte, sobre todo, en la media hora final, cuando Mario Barco entro en escena. Su trabajo y su constante pelea sirvió para que el choque fuera aumentando las pulsaciones, para que sus compañeros encontrara un faro al que servir balones y para que el Noja se cerrara más aún sobre su meta. Quero, al que le ha sentado genial la llegada de Llona, mostró que con actitud, presionando (aspecto que se le desconocía) y encarando (otra situación casi inédita esta campaña) puede aportar. Quizá era su momento de reivindicarse tras regresar al once después de varias jornadas. Ahora no puede recaer.

Sin duda, esta UDL transmite más, muestra otra actitud... Los blanquirrojos presionan, incomodan, van a todos los balones, se les ve más metidos y concentrados... Insisten aunque las cosas no salgan, no bajan la cabeza y actúan como un bloque, tanto en defensa (algo que ya hacían) como en ataque (pese a que las cosas no acaben de salir redondas). Sin duda el aficionado no podrá reprochar nada a sus jugadores. Saldrán mejor o peor las cosas, pero el trabajo está ahí, lo cual es de agradecer. Otro aspecto destacable es que, de momento, Llona ha dado a todos la oportunidad de demostrar que tiene un sitio en el equipo. Mario Barco y Ubis, habituales en el once en las últimas jornadas, fueron relegado al banquillo. Garban, ausente contra el Teruel, tuvo su momento como referencia. Víctor, inédito desde hace muchos partidos, recuperó el lateral izquierdo. Un aviso a navegantes para que toda la plantilla compita por un puesto, algo que afectará a una mejora del rendimiento colectivo en los entrenamientos y, por extensión, a los partidos.

Por su parte, la SDL sucumbió en Lezama el pasado sábado. El 5-0 final deja pocas dudas. Pese a ello, hay que destacar alguna cosa positiva de los blanquirrojos, que jugaron de verde pistacho. Por ejemplo, su intención de tener la posesión, de elaborar las jugadas, de empezar desde la defensa, conectar con la medular y acabar con un pase a los delanteros. En esa transición sólo faltó el remate final, un aspecto fundamental para que la posesión tenga efectos positivos en el marcador. La presión, durante la primera mitad, fue otro aspecto destacable, ya que el Bilbao Athletic tuvo que modificar sus hábitos para contrarrestar a un equipo que pese al marcador insistía en su discurso. Claro que eso sólo duró 45 minutos. El segundo tiempo mejor obviarlo. Ya en los primeros minutos se vio a una SDL agobiante en la medular que impedía a los locales tocar con criterio. Sin embargo, una internada de Ramalho por la derecha fue suficiente para resquebrajar a los riojanos. El lateral hizo una pared con su extremo y cedió al centro, donde Aketxe, con un control orientado y sin que Moya saliera a impedir el lanzamiento, pusiera la pelota en la red. 5' y el duelo se inclinaba para los vizcaínos. 

Pese al gol, los de Abadía quisieron la pelota, aunque sin ideas al llegar a la zona de tres cuartos del campo. Los de 'Cuco' Ziganda estaban metidos en su campo y sólo podían esperar a salir a la contra. El Bilbao Athletic no estaba cómodo con balón, pero veía que sin él tampoco sufría en exceso, así que dejó hacer. Una veloz transición acabó en falta, el preámbulo del 2-0. El tiro rebota en la barrera, cae al perfil diestro, se produce un centro y Vidal se anticipa a Moya para batir, por el primer palo a Mandaluniz (poco pudo hacer para evitar la goleada). Dos de dos. Suficiente. La SDL ponía la posesión y el Bilbao Athletic los goles y el control del partido. Antes del descanso, los locales gozaron de un par de ocasiones más que podían haber acabado, perfectamente, en gol. El balance ofensivo de los visitantes fue escaso, por no decir nulo.
Comenzaba la segunda mitad y Abadía, en busca de un revulsivo, dio entrada a Hierro y Tamayo por Candelas y Toledo. La dinámica fue la misma. Los locales, con poco, llegaban hasta Mandaluniz, mientras la impotencia empezaba a acusarse en las filas blanquirrojas. Vidal ponía el tercero en el 53' y un minuto después, Aketxe aprovecha una cesión corta de Moya a su portero, para colocar el cuarto. Adiós partido. Quedaba más de media hora y la SDL tenía que aguantar el chaparrón. La tensión competitiva de la que ha hecho gala este bloque desapareció, lo cual propició que el Bilbao Athletic, sin querer ahondar en la herida y dosificando sus esfuerzos, diera la sensación de tregua, de dejar pasar los minutos. Pese a ello, Guillermo, tras un robo en la medular, se inventó un fenomenal tiro desde fuera del área para redondear el marcador.

¿Qué conclusiones debe sacar la SDL? Pues que son ya 8 los partidos en los que ha recibido tres o más goles, lo que indica que en esta categoría no se puede bajar ni un ápice la tensión competitiva. Si te vas del duelo aunque sean 5' minutos, el choque se te puede escapar. Que la imagen mostrada en Lezama no es la de un equipo que quiera lograr la permanencia. Quizá el contar con algo de margen sobre los puestos peligrosos propiciara cierta relajación en cuanto el marcador se puso cuesta arriba. En este sentido, la sensación de vulnerabilidad de los blanquirrojos fue extrema. La defensa no estuvo ajustada, las marcas eran lejanas, las ayudas apenas llegaban y las imprecisiones fueron varias. Lo positivo es que este grupo ha sabido jugar cada partido sin pensar en el anterior. Un aspecto vital para afrontar el choque contra Osasuna B como lo que es, una final decisiva para saber qué camino coge el cuadro riojano. Abadía, como siempre ha demostrado, buscó la mejor manera de contrarrestar las armas del Bilbao Athletic. Su propuesta no fue fructífera y es que da la sensación de que la SDL genera ocasiones más claras cuando tiene que esperar y montar transiciones rápidas y buscar los espacios a la espalda de la defensa rival.