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lunes, 6 de enero de 2014

Mal comienzo de año

Si bien la Sociedad Deportiva Logroñés insiste -es una forma de decirlo- en seguir empatando en Las Gaunas (tercero consecutivo), la Unión Deportiva Logroñés continúa regresando a Logroño de vacío (tres últimas salidas a cero). Mientras que la SDL logró un punto ante un Coruxo que pecó de ambición para llevarse la victoria cuando su rival se quedó en inferioridad (algo de mérito tuvo el cuadro riojano), la UDL cayó con estrépito en su visita al campo de Barreiro, donde el Celta B le sacó los colores. Una derrota que deja al descubierto las carencias de un equipo cuando no salta al campo con la actitud e intensidad necesaria. Y, ojo, no es la primera vez que sucede este curso.

Continuando con este duelo, los hombres de Raúl Llona permiten al filial vigués dejar el puesto de promoción y adelantar a los blanquirrojos en la tabla. Un detalle de la igualdad existente entre la tranquilidad y el peligro. Pero más allá de aspectos clasificatorios, el balance de goles de los riojanos comienza a ser preocupante: -8 (18-26), quinto peor 'goalaverage' del grupo (sólo empeorado por los equipos en puestos de descenso y promoción). Si hasta la fecha, el ataque era un problema real (un gol en los últimos 5 desplazamientos), ahora también hay que empezar a mirar la faceta defensiva (6 tantos en dos jornadas). Mal asunto para un bloque que parecía construirse desde atrás y que atosigaba a sus oponentes en la medular. 

Si el Celta B, a los 10 minutos, ya va ganando 2-0 (goles de Antón, de tiro desde la frontal, y de Thaylor, tras batir por bajo a Sergio López) algo sucede. Y la explicación, dada posteriormente por su entrenador, es alarmante. "Salimos sin salir", "estábamos presentes, pero no de mente". Cabe preguntarse a qué fue entonces la expedición riojana hasta tierras gallegas. La Segunda B exige actitud, constancia y mucho trabajo. Aun con todo nadie asegura el éxito, pero por lo menos el camino es más corto. Cuando un equipo 'sale a cuchillo', consciente de lo que se juega, y se mide a otro que está ahí por estar, sucede lo que sucede. Que Aitor pusiera el 3-0 en el 27' en un barullo en el área (acción sintomática) no pilló de sorpresa a los espectadores. Con tanto regalo, no ya por los goles sino por la predisposición, es difícil afrontar la hora de partido que resta. La mente, insondable en muchos futbolistas, en esos momentos se vuelve en un obstáculo más. El mérito reside en controlarla y resetear para, qué menos, mantener la dignidad sobre el campo. 

Consciente de esa complejidad, la UDL buscó maquillar su imagen en la segunda parte. Puede que lo hiciera, pero también fue sencillo para los locales mantener la ventaja ante un rival al que le cuesta mucho generar ocasiones de peligro, a no ser que vengan precedidas de acciones a balón parado. Si encima, tras un saque de esquina encajas el cuarto, ya en el 85', obra de Goldar, el sonrojo es mayúsculo para un bloque que presentó las novedades de Javi Pascual, Gil e Iriarte en el once en detrimento de Goñi, de Garrido y de Íñigo Rodríguez, los tres en Logroño. Pero no es cuestión de saber si el once presentado era el óptimo (Llona consideraba que sí), lo que queda es que la UDL naufragó en uno de esos partidos, como muchas veces, que se suelen marcar en rojo para coger confianza, ganar en autoestima y demostrar que el trabajo da sus frutos. 

Sin duda no es la mejor manera de comenzar un mes en el que el mercado está abierto y en el que todos los clubes, si la economía lo permite, confían en aliviar sus penas. La duda, ahora, reside en saber qué debe buscar, si es que hay que buscar algo. Se intuía que un '9' era prioritario, pero quizá haya que reflexionar en profundidad para saber dónde se quiere llegar para luego actuar en consonancia.

En cuanto a la SDL dejó escapar dos puntos, en función de las ocasiones claras de ambos conjuntos, pero a su vez sumó uno después de que Laencina, por revolverse, viera la roja mediado el segundo tiempo y complicara la situación de los suyos. Curioso que los pupilos de Agustín Abadía, que querían romper los más de 270 minutos sin ver portería rival, generaran más aproximaciones en apenas 15 minutos frente al Coruxo que en los tres duelos anteriores. Además, lo basaron en paciencia a la hora de jugar, más centros desde los costados y aparición de jugadores entre líneas. Lo agradeció Fran Sota, que estuvo muy activo y comprometido para olvidar sus malas sensaciones. El de Aldeanueva, desde el enganche, se creció desde que Laencina le sirviera dos balones, casi seguidos, desde la izquierda en apenas 3 minutos. Pese a que no llegó al primero y a que el segundo confundió la prolongación con el remate, Fran Sota cogió las galones que le reclama Abadía para hacer jugar a su equipo, para ser imprevisible entre líneas y para llegar en segunda línea. Así vino el tanto local: centro de Del Puente y aparición de Fran Sota que, de cabeza, supera por alto a Fernando.

El Coruxo, entonces, dio alguna muestra de que estaba en el partido (salvo una falta lateral, que de rebote a punto estuvo de sorprender a Mandaluniz), aunque se limitaba a colgar balones y a tirar desde lejos sin generar excesivos problemas. Pero la SDL, con el marcador a favor, fue más práctica. Dejó de combinar y abrió el encuentro. Había más idas y venidas. Javi Torres, espectacular cuando arranca con espacio, tuvo el 2-0, pero el delantero atraviesa por una mala racha en el remate y el meta gallego tapó con el pecho lo que en la grada se cantaba como gol. Curioso que lo que tanto le gusta al conjunto blanquirrojo, el correcalles, ayer le perjudicara. El resultado, 1-0, requería un mayor control de los locales, un cerrar el choque. Pero este grupo tiene interiorizado lo de correr con espacios y así se siente a gusto.

Con esa dinámica, que continuó durante la segunda mitad, el Coruxo empató tras una buena jugada por banda derecha y gran remate de volea de Alberto García. Las tablas provocaron que los visitantes creyeran en la victoria, mientras que los de Agustín Abadía debían exprimirse más para reconducir la situación. Del Puente, con una vaselina, pudo marcar en la jugada siguiente al empate, mientras que una aparición de Fran Sota, trabado por Fernando (posible penalti), propició que Cristóbal en su intento de despeje casi se meta un autogol (pegó en el poste). Luego llegaría la expulsión de Laencina (quién le manda revolverse teniendo delante al árbitro, más allá de que le haya o no golpeado) que, de primeras, parecía complicar la existencia a la SDL. Con Miguel como lateral zurdo y un trivote improvisado formado por Del Puente, Fran Sota y Toledo, con Javi Torres y Olavarrieta como ariete. 

Fueron minutos de mucha intensidad, en los que los blanquirrojos jugaban en campo contrario pese a la inferioridad. Más juego directo y menos combinación. Los de Rafa Sáez esperaban su momento a la contra, pero carecieron de ambición para controlar el choque y llevarlo a su interés. En este sentido, el empuje de los riojanos pudo más. Abadía fue tapando agujeros con los cambios: Loza por Del Puente (más colocación y trabajo para la medular) y Mario León por Javi Torres (mayor frescura). Sin embargo, en los últimos minutos dio la sensación de que ambos, pese a que querían ganar, daban el empate por bueno, algo que se reflejó sobre el campo (había más respeto). La posterior expulsión de Ledo, por segunda amarilla, provocó que hubiera que cerrar filas para evitar la derrota. Pudo llegar en la última jugada, un despeje tras un córner, pero entre Mandaluniz y la zaga mantuvieron el punto. Con eso hay que quedarse, porque ayer a la SDL le faltó tener el control del juego que otras veces sí que posee.

lunes, 4 de febrero de 2013

Un año al pie del cañón

Hace un año comencé este blog. No sabía cuánto iba a durar, si iba a tener seguimiento o no, desconocía incluso parte de los contenidos, aunque sí sabía de qué iba a versar: fútbol riojano. Con más o menos aciertos en mis comentarios he tratado de dar una visión personal del deporte rey en lo que afecta a los clubes de Segunda B, Tercera y Regional. En verano tuve dudas sobre si continuar o no. Sin embargo, después de quedarme sin trabajo tras el cierre del Qué! La Rioja en agosto, creo que me ha servido para mantenerme activo, para seguir haciendo lo que más me gusta, escribir sobre fútbol. Como todos los parones, en Navidades también sopesé abandonar, sin embargo, al final ahí sigo al pie del cañón. Supongo que hay días en los que me apetece más y en otros, menos. Para hacerlo más llevadero, he intentado que haya unas rutinas (Segunda B, Tercera, Regional, previas) que me faciliten mi organización y también la de los lectores, a los que, por cierto, os tengo mucho que agradecer. Quizá el empuje y la motivación los encuentre en vosotros. Me encantaría hacer otras cosas (algunas las tengo en mente), sorprenderos con novedades, con otros recursos, pero diariamente me supone un esfuerzo importante plasmar mis reflexiones y al final, por unas causas o por otras, tiro por lo que me resulta más cómodo. Pasados los primeros 365 días de 'El Rincón de Zoco' tengo las mismas dudas: ¿hasta cuándo? De momento, hasta que el cuerpo aguante, hasta que me canse o cuando perciba que lo que cuento no interesa. Mientras tanto, intentaré ser fiel a este espacio libre en el que trato de ser imparcial, sincero y, si se puede, pedagógico. Por todo ello, os doy las GRACIAS a todos los que habéis acercado alguna vez, a los que lo hacéis esporádicamente o habitualmente. Sin vosotros, no tendría sentido haber publicado, con ésta, 250 entradas (algo menos de 34.000 visitas en un año) porque mis palabras no llegarían a ninguna parte. Insisto, MUCHAS GRACIAS.

Después de esta parrafada, vayamos a lo que toca: Segunda B. Mientras que la Sociedad Deportiva Logroñés toma aire, por méritos propios, después de una trabajada victoria ante el Real Unión, la Unión Deportiva Logroñés insiste en repetir errores que le condenan, otra jornada más, a sumar un punto frente al Racing B después de ir ganando y, lo que es peor, yendo de más a menos para acabar estando a merced del colista del grupo, que perfectamente pudo llevarse los tres puntos. La clasificación no engaña y mientras la UDL queda a 12 puntos del objetivo marcado al comienzo de temporada, la fase de ascenso a Segunda; la SDL tiene 4 respecto al descenso y 2 sobre el puesto de promoción. De hecho, sólo 4 puntos separan a ambos equipos, lo que demuestra que uno de los dos no está cumpliendo las expectativas generadas. 

La UDL, desde el comienzo de temporada, apostó por hacerse fuerte desde atrás. Tanto, que el equipo, en ocasiones, parece más enfocado a mantener la portería a cero que a buscar el gol. En este sentido, Pepe Calvo ha querido eliminar vicios de la pasada campaña en los que errores individuales penalizaban al colectivo. Hasta aquí, perfecta lectura del técnico leonés. Pero como se ha podido comprobar y como evidencia, jornada tras jornada, el cuadro blanquirrojo tiene muchas carencias en ataque. Más allá del gol, que también, es el hecho de generar ocasiones, de ser agresivos en los metros finales, de encarar a los rivales, de buscar con ahínco el remate final. La excusa de que el hombre gol, Cervero, ya no está, no vale. Al menos, a mí. Hay equipos que son, por concepto, defensivos (líneas juntas, ordenados, prácticos y resolutivos en defensa, con poca elaboración, más directos y verticales), pero que cuando tienen la pelota saben cómo hacer daño al rival y explotan las transiciones defensa-ataque. Hay otros, en teoría, con más carácter ofensivo (conjuntos que elaboran, que tienen el control del juego, la posesión de la pelota, que aprovechan la amplitud y la profundidad, que saben cambiar la velocidad del juego en los metros finales...) que a lo mejor contrarrestan sus posibles problemas defensivos apoyándose en su ataque y siendo conscientes de la importancia de las transiciones ataque-defensa. Pero ambos, guste o no guste, sean más o menos atractivos para el espectador cuentan con un plan.

La UDL empezó ganando, pero tras el empate del Racing B, acabó pidiendo la hora. EL DIARIO MONTAÑÉS
Lo peor es que un bloque no sepa a qué jugar, dé la sensación de dejarse llevar, de acotumbrarse a que no pase nada, de guardar el sitio, de no ser incisivo con la pelota, incluso de aburrir. De no asumir la importancia de las transiciones, tanto defensa-ataque como ataque-defensa. De poco sirve jugar media hora de una manera para luego no dar continuidad. Si, más allá del juego desplegado, los resultados funcionan, poco hay que decir, sobre todo, en un mundo en el que los marcadores mandan. Sin embargo, si las cuentas no salen, hay que buscar soluciones. Extrapolándolo a la UDL, cabe una pregunta cuya respuesta puede llevar a varios caminos. ¿Es momento de tomar decisiones? En una palabra, ¿de destituir a Pepe Calvo?. Si la contestación es sí, lleva a otra reflexión. ¿Qué es lo que se quiere transmitir, que el 'play off' aún es posible o lo que se busca es que el equipo no entre en una dinámica negativa que ponga en duda la permanencia en la categoría? Aunque para hacerlo ahora, habrá que explicarlo porque no se tomaron medidas hace dos o tres semanas. Como siempre, a contrarreloj y perdiendo tiempo. Si la respuesta es no, toca apechugar con este estilo y con esta ambición. Evidentemente, parece que el cuarto clasificado queda lejos demasiado pronto, lo que puede llevar a una desidia generalizada tanto en la plantilla como, lo que es más grave, en el aficionado.

Ante el Racing B, no es nuevo, el conjunto blanquirrojos, ayer de azul, mostró dos caras: una buena y otra mala. Con un once renovado (Alberto por el lesionado Castilla bajo palos, Jano por Raúl Torres en el centro de la zaga, Iñaki de lateral en detrimento de Víctor, Ardanaz de enganche por Sergio Rodríguez y Ubis en punta por el lesionado Mario Barco) el conjunto riojano salió decidido a imponer su mayor calidad y mejor clasificación. Parecía un conjunto dispuesto a buscar los tres puntos. Novedad. Una internada y un centrochut de Ormazábal por el perfil diestro acabaron en el tanto visitante, obra del riojano Javi Barrio en propia puerta. Lejos de relajarse y acomodarse, una tónica habitual, los de Pepe Calvo insistieron. Con un Barrón vertical, un Ubis bregador y un Ardanaz con criterio el equipo jugaba suelto en ataque. Además, contaba conn el equilibrio que daban Moustaphá e Iturralde en el doble pivote. Hubo ocasiones para sentenciar el duelo, pero el Racing B llegó vivo al descanso.

Entonces, se vio otro partido. La UDL ya era intermitente, parecía pasiva, no lleva la iniciativa, esperaba y salía a la contra. No tenía más opciones. Los chavales del conjunto cántabro no se lo creían. De estar dominados y maniatados a poder empatar. Alberto, poco a poco, veía como los locales se acercaban a su meta. Mala señal. Lo peor es que no había reacción, como luego se comprobaría. El equipo cántabro percutió por su costado zurdo con un incansable Saúl. De sus botas salió el tanto del empate, un remate de cabeza soberbio de Bruno Pascua. Empate y algo más de 10' por jugar. Los riojanos tenían que levantarse. Por orgullo. El Racing B, impotente en la primera mitad, veía que incluso podía llevarse los tres puntos y fue a por ellos. Fueron los minutos más movidos del choque. El Racing B se volcaba en el área rival, mientras que Garban, en sus primeros minutos, era trabado en el área rival en lo que pudo ser penalti favorable (muy protestado por Pepe Calvo al acabar el encuentro) a los visitantes. Aun así, Alberto tuvo que sacar un par de manos para evitar la derrota. Los locales creían y los riojanos aguantaban como podían. Un punto que no vale para mucho y que, seguro, provocará un recibimiento poco agradable al entrenador leonés en Las Gaunas el próximo domingo ante el Zaragoza B.

La SDL, por su parte, fue de menos a más. Y eso que comenzó como le gusta a Abadía: en campo rival. Fueron cinco minutos en los que los blanquirrojos pisaban área contraria. Sin embargo, el Real Unión se rehizo gracias a poblar su centro del campo. El 4-4-2 de los irundarras, con cuatro centrocampistas colocados en rombo, pero muy involucrados en impedir el juego contrario por el centro obligó a Miguel, Candelas y Fran Sota a jugar a pocos toques y a buscar, quizá demasiado, los balones en largo. Con este panorama, la pelota, debido a la fuerte presión visitante en el centro del campo, impedía que los locales dieran más de tres pases seguidos. El control era de los hombres de Idiákez, que en ataque buscaban descaradamente a Lambarri, gran delantero que juega fenomenal con el cuerpo y de espaldas a portería. A partir de ahí, se generaban opciones. En el otro lado, Olavarrieta se pegaba una y otra vez con los centrales, mientras que Del Puente y Toledo no paraban de correr en busca de balones imprecisos lanzados por sus centrocampistas. Pocas ocasiones de goles en ambos equipos y con sólo un tiro entre los tres palos, obra de Del Puente después de una buena combinación riojana. Los de Irún llegaban más, asustaban, merodeaban el área de Gonzalo, pero no acababan de concretar sus opciones, ya que todos eran tiros desde fuera del área y con poca precisión.

Momento en el que el tiro de Toledo entra en la meta defendida por Otermin. LA RIOJA
El segundo tiempo requería un cambio en la manera de jugar de los blanquirrojos porque la sensación era que el Real Unión estaba cómodo en el maltrecho césped de Las Gaunas. Tras unos minutos en los que la dinámica no variaba mucho, la SDL insistía en el balón largo sobre Olavarrieta, una acción local sirvió de punto de inflexión. Del Puente se fue de su par por el costado diestro, centró y Fran Sota, de cabeza, remató a portería. Otermin respondió con reflejos y con destreza en el posterior rechace que se le quedó a Toledo. A partir de entonces, los riojanos vieron que se podía ganar. El duelo se convirtió un poco en correcalles y eso propició que hubiera espacios, que los riojanos pudieran salir en velocidad tras el robo y que las ayudas de los irundarras en labores defensivas fueran menores. Había riesgos de que este estilo se volviera en contra de los intereses locales, pero no fue así. Otra gran transición ofensiva de los riojanos concluyó con un tiro de Olavarrieta al centro y a media altura, cuando lo deseable era ajustar a uno de los lados. Fue otro aviso de los blanquirrojos. La euforia que parecía vivir la SDL estuvo a punto de frenarse. Domínguez, tras un córner, se quedaba en el área pequeña, libre de marca, y con la opción de batir a Gonzalo, pero su remate, con la izquierda, casi sale del campo.

Los de Abadía se rehicieron con un centro de Del Puente, muy activo durante la segunda mitad, un gran control de Toledo que le sirvió para zafarse de su par y un mejor tiro con la derecha que acabó en el fondo de la red. Tamayo, en fuera de juego, no participó en la jugada ni impidió la visión a Otermin. Así que gol para los riojanos. Restaban 15' minutos y ahora tocaba sufrir para aguantar el marcador. El Real Unión cambió el dibujo, lo había hecho antes del tanto local, y apostaba por tres delanteros en busca de mayor presencia en el área rival. Pero era la SDL la que estaba a gusto, la que se sentía tranquila en su campo, robando y buscando ahora a Tamayo. Miguel, Candelas y Fran Sota tenían ahora más libertad para poder precisar sus pases, lo que incidía en una mejor disposición de lanzar el contragolpe. Los irundarras se limitaron, sólo en los tres o cuatro minutos, a bombear balones para que Lambarri sacara algo, pero Moya, espectacular todo el partido en el juego aéreo, desquició al exdelantero del Mirandés. El triunfo, trabajado y merecido, se quedó en casa. Una victoria que debe dar confianza y moral a un grupo que demuestra ser competitivo cuando lo da todo sobre el campo. En la clasificación, además, toma aire: 4 puntos respecto al descenso y 2 con el puesto de promoción.